La hora es llegada a su ser donde todo se bifurca en vano. Usted y yo sabemos algo ahora, quizá formamos un laberinto chino que es el mismo mundo primordial, el susurro de un tren que avanza por rieles de datos, ceros, unos, y ambos. Es la naturaleza bicéfala del cerebro cuántico que ahora alimentamos con yogures, avellanas del Erosky y restos de desayunos que habíamos reservado para alguien que no vino.
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Un punto – Yu Tsun
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