China ha devaluado su moneda y pronto cambiará de nombre, como ha hecho Google. El comunismo ha sido erradicado otra vez del mundo. No se puede regular la bolsa a tiros. Se puede, pero no funciona. La bolsa, y la economía en general, es puro capricho. La bolsa se regula con algoritmos, influencias, info, chanchullos, etc. Pero no a la fuerza. Hemos perdido el oremus: China crecía al 10% y eso, por lo visto, sostenía el mundo en vilo. Ahora “sólo” crece al 7% y todo languidece. Ese 10% ha sido a costa del aire, ya irrespirable. Y la explosión devastadora del puerto de Tianjin, que resulta imposible saber qué ha pasado. La info no fluye en las dictaduras, hay que ir a las redes, que también están muy orwelladas. Ahora tendrá que devaluar el resto del mundo, poner barreras arancelarias, etc. Cada cual se pregunta cómo le afectará esto a sus almendras, tomates, servicios. Buñuel se enteró de la guerra ruso japonesa por los cromos del chocolate. Ahora todo se sabe enseguida, más o menos. Hay que esperar alguna filtración. La transparencia hay que espolearla porque si no, los portalicos, se secan. La transparencia sería publicar las cuentas en la Portada de la Web en tiempo real. Tal como llegan. La Cámara de Cuentas podría operar con el móvil. Y el gob siguiente ya sabría las deudas sin tener que rebuscar. La devaluación china tiene que ver, en el orden algorítmico de las cosas, con la transubstanciación de Google, que ha mutado, y con el lanzamiento, gratis por un año, del Windows 10, que es el otro motor que mueve el mundanal estropicio (junto con el XP). Las identidades vuelan. Por eso el gob Cat (gov en cat) puede convocar algo inédito, ilegal o alegal, o las dos cosas, porque si no lo hace ahora, la propia velocidad de las mutaciones diluirá sus ínfulas. La Troika, que mangonea bastante, ya dejó de llamarse así. Ahora muta Google, que lo sabe todo de usted. Cat tiene que exprimir este último resto de identidad, o lo que sea, antes de que todo lo demás, incluida España, cambie de nombre. De marca. La duda es si el cambio de nombre de Google obliga a cambiar de nombre a todos los demás. Para el Juicio Final va a ser un lío.
(Columna en Heraldo de Aragón de hoy)
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