Allí llegaron Polito, que llevaba un cuchillo clavado en la cabeza (el puñal del godo) y alguien que no recuerdo. Fabricaban carnuzos, primero yertos y luego vivos, o reavivados con argucias frankensteinianas asépticas (cambios de cerebros en seco, implantes rápidos indoloros, lobotomismos…). Inundaron el mundo de seres difíciles de tratar, que a menudo reaccionaban de forma imprevisible, pero cumplieron sus misiones, que eran variadas, según los clientes, casi siempre las agencias de USA y también particulares y empresas que querían operar en las impunidades.
Supe después que la empresa se trasladó a unos desmontes de Teruel, unto a una playa de cien vías donde estacionaban trenes cargados de residuos radiactivos, o de residuos sin catalogar (que eran peores). Un almacén abandonado vio las primeras duplicadoras de cerebros. Luego todo eso lo compró una filial de una filial de Google y el resto ya lo sabemos todos lo que ha pasado, yo creo que a pesar de los diagnósticos cenizos vamos a mejor, siempre a mejor. Hemos duplicado el mundo un montón de veces, todo lo que había en el mundo sirvió para engendrar estas nuevas realidades, es verdad que a veces nos desbordan y parece que nos las podemos controlar ni seguir ni entender, pero ¿acaso antes lo hacíamos?
Pero creo que me he desviado de la exposición, ¿por dónde iba?
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