A la marcheta

Entonces, qué, ¿qué hacemos pues?, dijo Rajoy a su comité de expertos, ministros, edecanes y demás, sin alterar el único músculo móvil de su rostro. A esas alturas hasta él mismo se había dado cuenta de que era un robot, lo que explicaba su imperturbable longevidad. O sea, un gobernante autónomo: igual que había coches autónomos o autónomos propiamente dichos (aunque de esos apenas quedaban tres o cuatro, como mero Patrimonio, esperando aquella ley que nunca llegó). Esto ya debía ser por el año de Blade Runner más o menos, o faltaba poco y poray. Y las cosas seguían igual pero bien, o sea, más calmudas. Aquel Puigdemont seguía respondiendo cartas que ni él mismo entendía, dilatando la respuesta lustro tras década. Los expertos juristas, también asistidos o ya sustituidos por eminencias autónomas (robots de luxe), estaban siempre a punto de elucidar si alguien había proclamado o declarado algo o qué, aunque ya nadie recordaba muy bien cuál era la pregunta o de qué estaban hablando, si bien en torno a aquella arcana cuestión se había edificado una pirámide de jurisprudencia trufada con millones de horas de vídeo. La mayoría o minoría (nunca se supo) había pasado a la reserva y el resto eran replicantes o casi (pero bien). Los más veteranos habían volcado su memoria en un pendrive y cuando les apetecía se echaban a las calles y plazas auxiliados por un emanador, artilugio que daba cuerpo y empaque matérico a la mera información. Entretanto el mundo había seguido rulando pin-pan pin-pan. Y eso.
-
-
Columna en Heraldo de Aragón, miércoles, 18 de octubre 2017
-
-
-
-
_________________________________
-
-
-
-

Cambio de armarios
Puigdemont ha suspendido una declaración que hará otro día. Sus socios cup se han enfurruñado. Se aplaza todo. Es el procés. Algo siempre en marcha, algo que hacer mientras pasa la vida. Era mal día porque coincide con el cambio de armario, que con este tiempo no sabes qué ponerte. Malas fechas, sí, se han ido las grandes empresas con el dinero a otra parte. La ambigüedad todo lo aclara. Ganem tempus fugit. Por si acaso ayer tarde se fue la conexión de referencia en parte de Spain. Yes. (Como siempre va fatal mucha gente ni se ha dado cuenta). El orador ha venido a decir que lo que queremos es seguir con la misma monserga para siempre. Sí, o farem, pero otro day. Y que no nos detengan ni nos imputen (investiguen). Bla bli blu. Ante algo tan absurdo y lógico a la vez, el gobierno central se enfada y dice que no se puede enredar tanto. Normal, porque este paripé da oxígeno a la diletancia indep. Ahora el govern es centrista moderado, cede algo dentro de su locura. Tenim un golpe de Estado aplazado sine die. Estamos en el mundo surrealista postodo. En efecto, un proceso era eso: algo que se va haciendo, retocando, y que sigue chin chan, mientras tenga audiencia global. Son malas fechas, nos ha pillado con el cambio de ropa. Ha conseguido sorprender y a algunos no les ha dado tiempo a cambiar el discurso. Hasta para recular llevan la iniciativa. Se inspiran en Groucho Marx: ruego al parlament que suspenda lo que no he declarado. Esta gente es capaz de arruinar un país a fuerza de boutades. Si les dejan. mariano@gistain.net
-
-
-
-
(Columna en Heraldo de Aragón, miércoles, 11 octubre 2017)

This entry was posted in Columnas. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>