La Casa Regia se mantiene al tanto de los vaivenes de los mercados.
Zapatero ha retrasado sus vacaciones, lo que confirma que cree que sigue siendo el presidente. (Incluso, en un alarde de optimismo, revela que cree que hay algo que presidir).
Este gesto de posponer la partida a Doñana, a su vez, provoca zozobra y/o ira en los mercados, que disparan de nuevo la prima de riesgo por encima del 400. Todo se realimenta en tiempo irreal.
Los mercados adoran lo previsible, y si un ex presidente de facto altera sus fechas, es un signo malo. (Ex presidente ya evoca a ex presidiario).
Lo recomendable es seguir como si no pasara nada: la Casa Real, a navegar y a mariventear.
El que debería retrasar o suspender sus vacaciones es Rajoy, que goza de ese lujo de gobernar sin mancharse con el BOA.
Lo más sensato sería hacer un gobierno de coalición hasta las elecciones. Decíamos que Zapatero no se enteraba de nada, pero en general los políticos no se han dado cuenta de la velocidad que lleva este Titanic.
