Sujetar los nervios / Oregón Tv salva a España / Al que tiene se le dará / Alegres de estar vivos / Nuevo mapa de Aragón / Nueva vida eólica / El gato que mueve el brazo; Cambio de chip; Gorrión, galleta y gallos; Anticuerpazos… (Columnas Coronavirus Covid-19 en Heraldo de Aragón)

Sujetar los nervios


Quizá estamos en la fase de sujetar los nervios, aunque no hay datos oficiales. Muchas personas con recursos o reservas no tienen nada qué hacer. Hemos sido formateados para hacer cosas: hacer algo útil, rentable o, por lo menos, visible; y si nos lo reconocen nos sentimos bien. Además, cada cual trae un Índice Genético de Actividad (IGA): hay personas que si dejan de hacer cosas se vienen abajo; a otras personas su genoma les permite o les exige algo de quietud. También hay quién aplaca esa necesidad de acción con pasatiempos, lecturas, incluso intentando pensar o imaginar. Pero hay quien necesita consumir energía física, mover muebles, pasar la mopa mil veces, acarrear objetos, pintar, hacer ruido, martillar, serrar. El cerebro consume el 20% de la energía corporal pero en épocas de nervios emplear toda esa potencia ante una pantalla puede ser jasco para el órgano, que a veces entra en bucle y engendra monstruos. El deporte y el paseo alivian estos excedentes, pero en horas de encierro los hogares acumulan demasiados kw/h y a veces saltan chispas. En estos meses la predisposición genética a ser feliz con lo mínimo, incluso con menos, es de gran ayuda, pero este don también tiene sus pegas (resignación, apocamiento) y sus límites. Pero todo esto son minucias de la vida acomodada al lado de la escasez y la lucha por la supervivencia que aflige a demasiadas personas, algo que tensa las calles y lleva el sistema a la fase pre Mad Max, aunque quizá los gobs no lo quieran ver.

19-8-20

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Oregón TV salva a España


Gracias a las piscinas hinchables se sobrelleva el veranillo covídeo español. La piscina hinchable es el yate de secano. Lo malo de los hinchables es que se pinchan. Líbano reconoce que la corrupción era más grande que el propio estado. Es una declaración genial del gobierno saliente; establece nuevos criterios para definir “El desastre de nuestras fiestas”, precioso título de un libro de cuentos de Javier Barreiro, tan adecuado a este año: el arte se anticipa. Líbano, Grecia, Egipto, Turquía. En Bielorusia ni se sabe. Estados fallidos o a medio fallar hay tantos que urge cambiar los criterios. El Índice Líbano excede al estado y eleva el listón para países que soportan una corrupción normalita, del montón. Pero ojo. Aragón exporta Oregón TV a las teles de España y esas risas van a elevar el PIB mundial y disipar la melancoholemia covídea. Aragón y sus ídolos han salvado a España varias veces, financiando la aventurilla de América, pactando con cuidado en vez de reñir, con Goya, Buñuel, Cajal, etc. Esta vez Aragón va a salvar a España por la vía de hacerla reír con Oregón TV, que falta le hace, y más ahora, en plenas agonías de agosto, cuando las piscinas hinchables empiezan a petar. Las bicis también se pinchan demasiado, el mayor atraso es que se pinche la rueda. Que lo hinchable todavía se pinche explica la endeblez del progreso, la fallida devoción al plástico, el cambio climático, etc. Esta vez Aragón va a rescatar a España con Oregón TV, y el turista, cuando nos vea reír en vez de toser, volverá. mariano@gistain.net

12-8-20
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Al que tiene se le dará…
En el foco de la pandemia, a pleno crecimiento y en total desesperación. Pero todo irá bien. Atentos a los mensajes del destino, misivas encriptadas en lenguajes indescifrables y jergas burocráticas solo para iniciados. Cada día nacen mil siglas. Pero la idea tampoco es muy original, viene del Evangelio: al que tiene se le dará y al que no tiene hasta lo que no tiene se le quitará. FIN. Es el axioma. Por lo demás todo bien, dentro del pandemonium que nos lleva. Los métodos del CRACK anterior, que aun colea tanto, siguen vigentes. Para qué innovar. El ejemplo práctico de este axioma es que a los ayuntamientos pobres, que no tienen recursos y sí deudas, el Estado no les va a ayudar (por aquella ley “Montoro” del año 12 del CRACK anterior): seguimos aplicando el modus operandi estrangulatorio y el precepto bíblico. Los vecinos de esos municipios están perdidos, y además, repetimos el estigma aquel de los PIGS (del CRACK anterior), horror. Haber ahorrado, haber administrado mejor, etc. El esquema vale para los peatones rasos: si no tienes conexión, ordenador ni cartilla estás fuera. Al que tiene se le dará, etc. O se ya lo cogerá él mismo. Cuando aprieta la mano que ahoga empieza la pelea casa por casa, ya lo hemos visto/oído. Esta vez parecía que iba a haber otro enfoque, pero los hechos, por un voto de la FEMP, lo desmienten. Vaya indicio. Zaragoza y otras ciudades han sido apeadas del (futuro) reparto porque no pueden aportar nada a ese futuro reparto. Metafísica punitiva de nuevo. Ay mama.

5-8-20
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Alegres de estar vivos

La vida sigue a ratos. Y en esas estamos. Calles vacías, con previews de fantasmas, tiendas desiertas, bares chapados. La ciudad es un no lugar extenso, ideal para patinar. Apenas coches. Julio parece agosto. La cara visible de los datos de paro que salieron ayer, la debacle, la incipiente predistopía, paliada por los chorros de ayuda humanitaria del Estado. Brisa quieta. Gente sin nada que hacer, esperando otra fase. La vida va ahora por fases. Músicos sin público, locales con “Se alquila”: qué había aquí antes. Disrupciones parciales por doquier. Repartidores veloces que tal vez llevan y traen todos el mismo objeto misterioso. El mercado inmobiliario incluye ya las cifras de okupaciones. Todo se va reescribiendo al tran tran esmortecido de la pandemia que va y viene. Alemania también recomienda no viajar a Aragón mientras sufre sus propios rebrotes. Madrid impone la mascarilla y decreta un certificado. Se agotan las piscinas hinchables. Vamos gambeteando tras las máscaras, sin saber qué va a pasar, ni qué ha pasado, ni a quién. Ya no se menciona el genoma del virus, se ve que no sale nada nuevo, o que se ha agotado el dinero. Todo el insomnio se va en vacunas y difusas expectativas a medio plazo, que suele ser un día. Se ven parejas abrazadas que se besan con la mascarilla bien ceñida a la cara: “El amor en los tiempos del cólera”. Y gentes que deambulan intentando ser las mismas, pero todos hemos mutado. Somos zombis de verano, perplejos, errantes y… alegres de estar vivos.

(Heraldo, 29-7-20)

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Libando el limbo

Escribo en sábado por si se acaba el mundo o cortan la wifi. Pero no sé si es el sábado anterior o el posterior. Las potencias mundiales se espían unas a todas y nadie está libre de recibir la primera piedra. O de tirarla. Que puede ser el meteorito ese. Y hoy es la festividad de Santa María Magdalena, que asistió a la resurrección de Jesucristo, algo espectacular que ahora daría para un selfie, aunque quizá lo censurarían en las redes, cualquiera sabe, tan revuelto está todo. La metáfora “viral” ya cansa, pues evoca al bicho que nos cerca, confina y a veces mata. Aunque esta columnilla está escrita en sábado hay que insertar el acuerdo histórico de la Unión Europea que, de madrugada, se ha comprado un futuro: ¡¡¡750.000 Millones de euros!!! (“Millones” hay que ponerlo con mayúscula). La idea es seguir poco a poco hasta que se pueda ir más aprisa, como antes o más, con tiento y sin reblar. Cuando escribes desde el limbo la columna se hace eterna, como la que trajo la Virgen a Zaragoza, que ahí sigue firme: al no llevar manto se aprecia más. Los mantos distraen del rezo. Todo distrae del rezo: el cerebro va loco, libando aquí y allá, sumando matrículas, etc. El tiempo se va por el interlineado y el sábado (el anterior, el posterior o ambos) se ha transusbstanciado en miércoles. Y aun falta una línea, la famosa línea perdida de Damocles, o era de Heráclito… Voy a consultar el manual clásico de supervivencia: “El infinito en un junco”. Gracias.

22-7-20

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Nuevo mapa de Aragón

Las cuatro provincias de Aragón son: Zaragoza al norte y Huesca al sur. Esta semana han reventado los mapas. Algunas teles no saben rotular, ni hacer mapas. El gob legítimo de Aragón podría protestar ante esta sarta de errores que desprecian la geografía, la historia, el Estatuto y la Constitución. El único poder microfáctico que tiene Aragón ante el Estado es Teruel Existe, y en Antena 3 amputan a Teruel del mapa, y ponen a Zaragoza encima de Huesca. TVE adjudica “cuatro provincias” a Huesca. En dos telediarios hemos pasado de la España vacía a perder una provincia ¡y tener cuatro dentro de Huesca! Por variar de monserga: circulan los ciclistas y los patinadores, en todas sus versiones, como si no hubiera un hoy. Verlos pasar, si sobrevives, es un espectáculo increible… y gratis. En una concurrida zona peatonal estas intrépidas bandas de deportistas aprovechan los cuerpos de los viandantes para entrenar el zigzagueo, la culebrilla, el derrapaje, el eslalom (rampa Plaza del Pilar), la peonza y… la marcha atrás a toda leche. Desde que degollaron al Justicia no se ha visto un guardia por esos parajes. El público asiste embobado a su propia supervivencia, pues es tanta la habilidad de estos grupos de velocistas que apenas rozan a los pirulos humanos. Fiuuu. Por volver a las cuatro provincias en una, se podrían usar los mapas mutilados de las teles para reclamar en Bruselas un plus tipo Laponia. A lo mejor cuela.

(Miércoles, 15 de julio de 2020, Heraldo de Aaagón)


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Nueva vida eólica

Lo que ha pasado es que baja la intensidad. Y la cantidad. Hay menos de todo, dentro de la abundancia sobrante. “La exhuberancia irracional”. Menos de todo un poco. Lo justo y pico. El fútbol ocurre lejos, como en otra dimensión o en el patio del colegio. Hasta el humor guasapero declina. Entre el Financial Times y la hoja parroquial, Supermaño forever. Hay que saber aguantar el suspense, echarle algo de zen, botijo y porrón.

Por eso que han subido las cerezas. Y la botellica de alcohol vale más que el Chanel Número 5. Las mascarillas bordadas con la Virgen del Pilar se han agotado en Belloso; el viernes reponen.

Lo global, ese ajetreo, se pasma ante tanta quietud. La quietud zen es lo que hay. Donde había apretujamiento hay sitio. El hueco mola si hay wifi. La España vacía corre peligro de llenarse.

El último Youtube de Carlos Barrabés lo aclara todo. El virus, que los chinos achacan ahora a España –¡gracias!– ha traído una nueva asepsia. Los territorios de raigambre rocera (no confundir con rociera) adoptan la media distancia. “Aquí es que somos muy roceros”, se decía antiguamente hace un semestre.

Ahora, aislados cual molinos de viento, que no se toquen las aspas. Nueva vida eólica zen. Que corra el aire y sus briznas. Y esquivando pensamientos cenutrios, mensajes cenizos, agorerismos. Como ese -10,9 del PIB que emite la UE. Mamma mía qué distopía, riau riau.

Con estos mimbres habrá que innovar pero sin llegar a salirse del mapa, palomica palomica.

Miércoles, 8 de julio de 2020. Heraldo de Aragón

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El gato que mueve el brazo

Me aburro a mí mism@. No sé ni copiapegar. Ha pasado este pandemonium y mi cerebro sigue terco como un tarugo en sus irrealidades anteriores. Querría volver a un mundo que ya no existe, y que seguramente nunca existió. Desaprender, reaprender, reiniciar, reinventar. Le repito estas letanías (y otras por el estilo), pero él no rebla. Lo más que hace para enfrentarse a la incertidumbre es quedarse frito. Eso lo hace genial. Le echo un café bien fuerte y Zzzz. Como el gato que mueve el brazo, inmune al universo. La incertidumbre ahí delante se espesa tanto que se hace sólida y al extender la mano los dedos quedan atrapados en esa gelatina que se fosiliza. Qué fuerte, có.

El domingo estábamos fletando barcos en la balsa con mi sobrino Pablo, de diez años, y todo parecía perfecto: alguna golondrina picaba su merienda rozando apenas el agua, una tenca enorme remoloneaba alrededor del trozo de madera que hacía de buque insignia de nuestra flota y los juncos, altísimos de tantas lluvias, se mecían suavemente. Dije algo así como qué bien se está aquí. Y concluyó Pablo: “qué sencilla parece la vida”. Le pregunté que de dónde había sacado esa frase y dijo que se le acababa de ocurrir. Aun se recreó un poco: “Qué fácil y sencilla parece la vida”.

Así que ahora que me vence la soñarra (o somarra) me agarro a esa frase y veo que este sopor pánico, por suerte, no afecta a todos por igual. Con uno que piense, ya estamos salvados. Con un@ que sienta, ya salva a la humanidad.

(Heraldo de Aragón, 1 de julio de 2020)

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Cambio de chip

Cada marca es un Hollywood o no es nada. Cada marca, desde Apple a Netflix o Amazon, tiene su fábrica de sueños. Corporaciones globales y empresas locales, cada cual en su ámbito. Apple ha presentado sus novedades, que marcan el año santo tecnológico, y además de anunciar que cambia de chip (cosa muy recomendable, aunque lo mejor, como sostiene Mateo Valero y acuñaron los punks, es hazlo tú mismo), ha avanzado sus pelis: la tan esperada, como se suele decir de todo en general, serie sobre “Fundación”, de Asimov, aplazada por el virus que nos torea.

Así que una marca, además de proveer de lo que sea (que a veces ni se sabe qué), ha de proporcionar alojamiento en la nube (que suele ser un búnker), oficiar como un banco, revender menuceles y hacer pelis.

Cuesta saber cuál es el producto o servicio porque muchos rozan la metafísica, hibridan varios mundos y obtienen el beneficio de resquicios inaccesibles.

Así, los servicios “gratuitos” se cobran en especias, que son las intimidades: todo nos parece enjoyable a cambio del centelleo de pantallas, espejuelos de nuestra propia, inquieta, alma.

Las grandes tecnológicas USA que nos engolosinan & zarandean han nacido y crecen al abrigo y subvención del Estado y sus enigmáticas agencias (qz.com). Ahora, además de ser bancos y mil cosas más, producen documentales, series y películas.

El chip, la publi, el control personal en masa, el dinero y la nube confluyen y desembocan en el origen, que es contar una historia.

24-6-20
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Gorrión, galleta y gallos

Este gorrión sobrevuela media galleta en la calle Alfonso de Zaragoza. Alfonso I, el que conquistó la ciudad en 1118, ¡vaya año! Poca gente, bien tapada: da gusto ver los ojos sueltos, sin boca ni cara, todo miradas. Los ojos, libres del reconocimiento facial, emiten fulgores como nunca se habían visto. Hay mascarillas que raspan, deben de ser de aquellas primeras que eran de pega. Cómo pasa el tiempo: en Pekin ya están en danza de nuevo. Te tapas, te normalizas y de paso te afeitas o lijas el cutis. Todo se aprovecha, y más que se aprovechará. La economía circular también necesita un empujón. Y la otra. El gorrión y la gorriona vigilan la galleta. En Laluenga, Huesca, a estas horas canta el mirlo. Saludos a la señora Josefina Laborda. En la calle Alfonso también canta un gallo. Y también se oye un gallo por casa de Luis Alegre –saludos a Felicitas que me estará leyendo–, al otro lado del río. Y a Joaquín, que hoy es su cumple. ¿A qué distancia alcanza el kikirikí del gallo sin viento ni tráfico? Siempre quise escribir “kikirikí”, y ahora ha llegado el momento. Me revuelco de risa con la novela de Daniel Gascón, “Un hipster en la España vacía” (Random House), y la tengo que dejar para que no se me acabe y recobrar el diafragma. Reír, y más ahora, es lo más grande. El gorrión revolotea sobre la media galleta. Al fin los viandantes dejan un hueco, el gorrión se lanza en picado, la engancha sin aterrrizar y sube al cielo justo cuando empieza el Bendita y alabada…

(Heraldo de Aragón, 17-6-20)

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Cuánta responsabilidad

Ya está Usted en la nueva normalidad (nn). ¿No siente algo maravilloso por dentro? Estar viv@ es la bomba. La nueva normalidad la hace usted con su ánimo y su ímpetu.

La nueva normalidad, abreviada, puede ser “nn”. Mejor minúsculas, más eco y más bio. La mayúscula consume más de todo; la cursiva gasta luz para inclinarse y distrae al ojo, y la negrita es puro CO2.

Cuando se fundían las letras, qué tiempos. Voltios solares, ecovidas bioecol, milagros de supervivencia, ideas nuevas recién traídas de Altamira. La agilidad, el valor, la filosofía, el saberse estar quiet@. El ayudar. La paz de la artesanía, el escuchar, programar a mano algo único.

Limar las rebabas, resabios de la era industrial, qué tiempos: Oh tempora, Oh deudas. Las chimeneas, la copia mal hecha de casi todo lo que existe, el chanchulleo de altura. La nn trae otro estilo o ninguno, ya va saliendo.

Ya ha cambiado la luz, cada segundo infinito es diferente, diverso y especial. Y dura mil años. La nn cuida tu tiempo. Hazlo ahora. Es fácil. Solo hay que querer. Una persona va a valer un poco más. La persona sube en bolsa.

Tren de satélites (que van con Linux) pasando por la lomera del poniente. Vino ya en su cápsula espacial, crecen las acelgas, cruje el trigo. La nn evita reñir por tontadas.

En Aragón suerte tenemos de estar bien avenid@s: el acuerdo es un éxito ya comprobado en nuestra historia… remota. Quizá se podría exportar, vender webinares, incluso dentro de España. La nn está por todo, depende de Usted. Gracias.

(Heraldo de Aragón, 10-6-20)

Anticuerpazos

El ser humano se compone de cuerpo y alma. Hasta ahora, en el confinamiento, se ha usado más el alma. Ahora van saliendo los cuerpos, según la Fase, que va por provincias.

Hasta ahora, salían las almas, sobre todo a los balcones, suerte de almarios abiertos al mundo. Las ventanas dejaban airear las almas y esta era la razón del aplaudimiento: que volara ese vasto interior hasta entonces individual y postergado; airear, dar las gracias, actividades propias del alma enjaulada.

Al liberar las calles han salido los cuerpos, ávidos de sí y de tal vez; ávidos de remotas ensoñaciones que lo digital no entiende (todavía). Los cuerpos, sin almas, no sobreviven ni un minuto en el interior. Y al revés: las almas sin cuerpos no sabrían pisar la calle; por eso a veces tropezamos sin motivo.

La armonía de este extraño binomio solo cuaja en el Pilar, en ciertos bares y en los estadios, cuando mete gol Nayim y deja el nervio de la cúpula fijo en el aire.

Por eso, y por el verano, lo que ha salido a la calle, más que anticuerpos, son anticuerpazos.

Pasa siempre, pero ahora, tras el incierto encierro, toda esa ansia carnal, toda esa cuepería contenida, todo ese excedente de almas a presión… etc.

Por eso la mascarilla conviene a esta Fase X (según provincias): por el luto, por el virus, que aun colea, y porque la reentrada en la atmósfera, como enseñan las naves espaciales, se ha de hacer con algo que proteja el morro y las alas. La mascarilla, además de cuidar a los demás, nos protege del ardor, incluso del patriótico.

(Heralda, miércoles 3 de junio de 2020)

Lidere su bloqueo

No hablamos del bloqueo por causas naturales, que se podrá reparar en breve retocando un gen, aunque será caro. En este tip (y Coll) tratamos del bloqueo sobrevenido por el shock del virus. ¿Cómo superar el bloqueo? Respuesta corta: no se puede.

Es mejor asumirlo y esperar en calma tensa el preceptivo fin del mundo que, si no ha llegado ya, estará al caer. El bloqueo y la ansiedad se preceden mutuamente: en el bucle no hay conflicto.

Una forma de rentabilizar el bloqueo si acelera el síndrome de pierna inquieta o telele of pernil es producir electricidad verde: basta un generador ad hoc en el miembro loco y una batería doméstica. Si yo tuviera un kit de esos, ahora me sacaría una pasta.

(La pierna inquieta no da garrampas sensu strictu, pero según la OMS es mejor no exponerla a las tronadas).

Quien sufre el bloqueo ansioso se suele dar cuenta, pero a veces el diagnóstico llega con demora. Por eso el FMI recomienda dar por hecho el bloqueo y convivir con él. Mejor salir a correr juntos que esperar el SHOCK en el sofá.

Si se opta por un especialista, asegurarse de que no es el de la magnífica After Life (Netflix).

Además de la aceptación y el ejercicio tres cosas ayudan a convivir con el bucle bloqueo/ansiedad: dar las gracias por lo que sea (siempre hay algo) y celebrar la vida; revisar, así por encima, las infinitas eternidades (si no se tiene práctica, mejor empezar por una de ellas), y cuidar a los demás sin atosigarlos.

Afirman los expertos en Shock Business que con esa receta se puede hasta dormir sin ayuda.

(En Heraldo de Aragón, miércoles 27 de mayo de 2020)


Probando vacunas

Me presenté voluntari@ para probar la vacuna y salí hulkeando del laboratorio con más superpoderes de los que llevaba al entrar me dijeron que volviera mañana y ya es ayer pues así pasan las cosas ahora en el postime evolutivo el ARN te pule la insurgencia (las rabias) te rebaja los egos e inhibe la proteinica hasta que el estrés se disuelve y ya pasas a otra dimensión similar a la 5G que te provee de un input sicodélico garnachero pues a lo tonto te han insuflado cuatro letras más en tu genoma epigeno con lo cual la epistemología es asequible y el Universo se te queda tan pequeño que lo ves allá abajo chiquirrín como un Aleph o el primer brote de la coliflor y una vez que te has empoderado hasta arriba ya dejas de revolver en los cubos de basura y de mirar la cotización del Nasdaq y te olvidas de esos estresamientos porque ya digo el holoformismo es total y esas cuatro letras extra que te enchufan por azar enredando para buscar una vacuna ensayico y errorcico pim pam más un poco de IA que siempre viene bien te dejan innovad@ sin mácula que hasta ves las microondas pasar y puedes hacer aros con la radiación de fondo y enseguida te quieren fichar en Disney y Marvel para sus monsergas pero es que ya no te interesa nada porque aparte de inmunoglobulizarte te han puesto en paz y en gracia de Dios apenas cuatro letras y ya ves venir al Paráclito y encima lo comprendes todo que tampoco era para tanto y entonces te dan el OK y ya te puedes besar sin miedo. mariano@gistain.net

(En Heraldo de Aragón, 20-mayo-2020)

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Las fiestas de El Gran Gatsby


Qué hacer para sobrevivir o sobremorir. Qué no hacer. La prospectiva es tarea diaria. Qué hacer en un futuro a cinco minutos vista. La quietud obligada deviene en agitación molecular, agitprop interior. Si la realidad exterior nos abruma y la interior nos aflige, demos gracias por cualquier cosa: porque el sistema inmunológico rule (pero no demasiado), por el agua del grifo y por este caldo casero. Pergullir. El virus ha alterado el exoplaneta que ya flojeaba, clink crack crunch plong. Ahora somos eco y bio a la fuerza, nos ha crujido. Tal vez reiniciar, reset. Pero ¿dónde está la versión anterior? Ah, ahí viene el furgón de la fruta: ¡Mandarinas en mayo! Hay que celebrar esta longevidad de la mandarina. Los colores: ababoles, dalias, azaleas, ya germina el panizo. Que la vida, si hay suerte, a ratos, sigue, clink clonk. Pero no toda. Las balas pasan rozando. Quizá nos han dado y no lo sabemos. A ver si encuentran la fórmula, que ya debe de faltar menos. Godot era esto. Aunque siempre esperamos algo: eso es el tiempo: una sala de espera tras otra… En todas está Kafka: cucaracha, pangolín, castillo, proceso. Ojo a lo que dice Olga Tokarczuk de la ternura. El sistema ha petado ya varias veces en cada generación, es la rutina de la mejor época del mundo (Pikkety / Pinker), esto se acelera, y todo renacerá a la misma velocidad… para volver a crackearse. Con este estrés doméstico universal no es bastante con ir a un bar con mamparas: hace falta la fiesta del Gran Gatsby.

(Heraldo de Aragón, 13-5-2020)

Humanos y divinos a ratos

El cielo se ha limpiado pero nos gustaba sucio. Más vale sucio conocido que limpio con virus. Más valía sucio con comida que limpio con hambre. Hay muchas personas que prefieren no salir a la calle. Ahora que se puede, no salen. Niños y mayores. La calle, en efecto, no es la de antes. Y cuesta adaptarse a ese paisaje de película de enmascarados. Están bien en casa: descubren que la calle, solo para estar en la ella, no es nada. La calle sirve para ir a casa de los yayos, o viceversa. No para estar medio vacía, con personajes embozados que van contando baldosas de separación. A bastantes personas la calle de esta etapa o fase no les dice nada bueno. Esto es también, quizá, porque el virus sigue ahí, donde quiera que esté, pues no lo sabemos a ciencia cierta: en algunas personas, o en muchas, en mí, en el aire, en los objetos… en las aguas residuales de Valencia y Murcia, según un estudio que concluyó que la depuración lo elimina. Al no saber, todo es orégano. Y luego, claro, está lo otro, la economía, que ya es más lúgubre y menos ciencia que nunca. Y la ferocidad política que impide afrontar los problemones con un mínimo de asepsia. Se desinfectan las manos pero no la boca. La máscara no filtra los improperios ni detiene las insidias. Despolaricémonos mientras podamos. Ver el desastre como una oportunidad para trepar es propio de humanos –y todos sufrimos esos momentos de pánico distópico–, pero hay tragedias tan griegas que nos obligan a sacar nuestro lado divino.

(Heraldo de Aragón, 6-5-20)

Días claros

Este aire, casi viento, hace olear el trigo que ya cabecea. Corren esas nubes sobre las clamores y dejan en sombra trozos enormes como Romaredas. Hay quien tiene miedo y cuando te saluda desde la furgona al aflojar la marcha, en vez de bajar el cristal, lo sube. Los capazos son a diez metros y las confidencias se ventean a pecho abierto. Al ser día claro allá al fondo se ve el Pirineo con la crestería nevada y los escapados del Tour de Francia. Llegan mascarillas de diversos organismos, algunas lucen ya la publicidad institucional impresa. Han tardado pero ahora que abundan son un soporte ideal. La publi en la cara. A veces todo asusta tanto o más y luego ya te reconfortas en Whatsapp: hay grupos que te sacan del abismo. Los gobs hacen lo que pueden a ratos, tarea titánica que les exime de las faenas domésticas y les da rigor de mentón y mirada covídea, entre acerada y concernida: los gobs lo pasan mal porque el Estado ya flojeaba algo y el virus, muy esquivo, no se deja acotolar. Al ser día claro se ven, entre trigos y alcores –cárdenas roquedas– mil o más granjas de cerdos, que dan de vivir a tantas familias y exportan chullas de primera a medio mundo. A ver si espabilamos y podemos aprovechar el nitrógeno y el purín para combustible o algo: oh si los pudiéramos convertir en datos, con lo que valen. El universo se expande cada vez más deprisa y aquí estamos mano sobre móvil. A ver si el gob, en un desliz, da permiso para besarse.

(Heraldo de Aragón, 29-4-20)

Acatar y recelar

Cuanto menos sabemos del virus más quieren saber los gobiernos de nosotros. En China, donde más. En China miras de bislay y ya te la has cargado: te descuentan puntos y caes en la lista negra. Qué gobierno no querría ese control. En las democracias no está bien visto. Pero en USA vigilan y graban (¡y venden!) hasta el último suspiro (del mundo). En Hungría ya se han pulido la democracia, y eso que están en la Unión Europea (que ni se inmuta ante semejante desliz). Así que hemos de obedecer las normas pero manteniendo siempre –mientras nos dejen– el sano recelo ante la avidez de los gobs, que son insaciables y tienen muchos medios. Si pueden manejar nuestras decisiones, lo harán (o lo hacen); si pueden intoxicarnos y pagar esa seducción con dinero público, lo harán (o tal vez lo hacen, igual que todos los gobs anteriores); si pueden confinar nuestros cerebros y emociones, ídem. Usted haría (o hace) lo mismo. Quien tiene una tele y unas redes quiere salir él día y noche, sea estatal, autonómico o local. Lo suyo nos cuesta. Cuando exigimos o suplicamos a los políticos que se pongan de acuerdo y dejen de perder tiempo en sus fieras embestidas no estamos hablando de este mundo. Aunque, en general, casi nunca hablamos de este mundo: si va bien porque es un “bien” precario –a crédito– y no hay tiempo; si va mal, porque el miedo nos bloquea. De ahí que nos cueste tanto entender y medir la realidad: no hay costumbre (y es caro: mejor inventarla y, si cuela, cuela).

(Miércoles, 22 de abril de 2020, en Heraldo de Aragón)

El virus, al escudo y al museo

El virus es ya de la familia, está en nosotros, aunque no sepamos bien en cuántos. Así pues el virus, siendo universal, es también aragonés de pleno derecho e impura cepa, como cualquiera que se precie, sin importar dónde haya nacido.
Dado que ha cambiado para siempre nuestras vidas, usos, costumbres, familias, leyes y manías, habrá que hacerle un sitio en el escudo de Aragón. Algunos motivos del escudo representan masacres, batallas y momentos decisivos, así que la entronización del virus serviría como recuerdo a las víctimas y homenaje a los héroes (cuyas listas habría que hacer más pronto que tarde).
Aprovechando la apertura del melón heráldico habría que incluir también en el escudo de Aragón la silueta de Nayim e incorporar ya el torico de Teruel.
Aparte, el virus podría ocupar ya su lugar en el fabuloso Museo de Ciencias Naturales que la Universidad de Zaragoza exhibe gratis (ahora no, claro) en su Paraninfo: el Museo es tan instructivo como entretenido, nadie sale de allí igual que ha entrado. Al virus habría que dedicarle una buena exposición: ampliar su genoma cuan largo resulte con todas sus letras, pares, bases y nones, y que se pueda recorrer por dentro para que veamos cómo seduce (de momento) a las células. Así como la inclusión en el escudo requiere la anuencia de las Cortes y otras instancias, para la expo del virus solo hace falta el talento de la Universidad de Zaragoza.

(Miércoles, 15 de abril, en Heraldo de Aragón)

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Dar y recibir

Ante la emergencia económica quizá se podría hacer alguna iniciativa similar a la que mantienen Ibercaja y el Ayuntamiento de Zaragoza (ibercaja.es/vamoszaragoza) pero a escala nacional. Se crea un fondo de donantes, que aparecen en una lista web. Cada persona que solicite una cantidad para sobrevivir, se apunta en otra lista, facilita sus datos bancarios (restringidos) y recibe el dinero en el acto, sin más requisitos ni dilaciones. La lista de donantes (empresas, instituciones, particulares) es pública, solo los nombres y las cantidades; la lista de los que reciben, igual. Esto es una emergencia para sobrevivir, una mutualización voluntaria para compartir el desastre. Lo que le pedimos a la Unión Europea y no hace, pero en casa. Los bancos no aplican comisiones, nadie se queda nada en el camino. Se puede valorar si el donar desgrava algo, si el donante así lo quisiera. El mecanismo es de duración indefinida: mientras haya alguien que solicite 300, 500, 1000 euros; mientras haya alguien que los ponga. Lo gestiona un organismo independiente y ágil creado por el gobierno (si esto fuera posible), automático y con transparencia absoluta (excepto los números de cuenta y las identificaciones fiscales, etc). Si alguien sale del bache y quiere devolver lo recibido, o más, así constará en su ficha. Y viceversa. Puede ser un método de urgencia a lo Frank Capra, sin burocracia ni fricciones. Que complementa a la (de momento nula) acción de los gobiernos, etc.

Columna en Heraldo de Aragón, 8-4-20

Ventajas de la co-vida

Yendo bien todo va mal. Y gracias. A ratos todo desfallece. Pero hay tiendas minúsculas que dan servicio casa por casa. La furgona del pan. Se puede comprar online longaniza de Graus en Madrid y tenerla en la sartén antes de 24 horas. Material de papelería. Versos, cuentos, teatro, cine, efusiones impensables antes de la co-vida19. Estrenamos una vida pausada, nueva vida con virus en el aire, en las cosas y personas. Los datos –¡el big data!- siguen sin concretarse, todo va a ojo, aunque pronto, quizá, sabremos algo. A ver. La civilización numérica, el mundo mensurable, se ha desvanecido ante la magnitud del aire. El gob, arruinado y endeudado, disimula como puede y sigue recaudando a tope mientras gana tiempo emitiendo jerga confusa por los boes. Ya nos hemos adaptado al desorden mundial en casa, donde llega la desorientación en tiempo irreal. (Dosificar las noticias: el virus, leído, afecta menos). Aprendemos a la fuerza el ascetismo hogareño, el agradecimiento y… la eternidad. Al que está en casa, a ratos le parece que podría hacer algo, o algo más: ser también un poco héroe de exteriores, embolsarse. Vencer esa pulsión lógica es quizá la mayor proeza. La quietud que reclamaba el filósofo: todos los males vienen de no saber estarse quieto en casa. Aprovechemos esta co-vida para esquivar las reuniones virtuales: si las presenciales ya eran inútiles (como demuestran los gobiernos, y el mundo en general), las virtuales no digamos.

Columna en Heraldo de Aragón, 1-4-20

Rogativas al microondas

Es opinión general que “ha cambiado todo”, y que “nada será como antes”. También nos decimos que “tendremos que cambiar”. Es común reconocer que íbamos por mal camino, y se suele mencionar el cambio climático como el fenómeno de fondo del que el virus sería el emisario. Nos resistíamos a corregir el rumbo y por eso el planeta o, más en general, la naturaleza, nos da otro aviso, ya acorde con la gravedad de la situación, que apenas empezábamos a reconocer. Las mismas instituciones del capitalismo abogaban estos meses por reformarlo. ¡Si hasta los magnates exigían pagar impuestos! Estamos en la fase de adjudicar al virus el papel de profeta; esta etapa de contrición se corresponde con la demora de respuesta científica, a la que exigimos una solución inmediata. La ciencia es ahora la religión, solo nos falta hacerle rogativas al microondas, pues la fe es la misma. Necesitamos darle algún significado a este impacto: no admitimos el ciego azar, mera evolución, rebotes de genomas en la indiferencia de las galaxias. Queremos algo más de sentido. En este animismo tan nuestro, prometemos cambiar. Queremos aprovechar el enclaustramiento para iniciar este cambio: acaso para pensar, ser mejores, solidarios, empáticos, aprender… incluso tener principios. Estamos diseñados para rentabilizar la contrariedad (de ahí el cielo). Comprobamos que la aceleración que traíamos no se quita en una semana. Quizá es pronto y el mensaje, si lo hay, está por llegar. Paciencia.

Columna en Heraldo de Aragón, 25-3-20

Big data a ojo

Es un poco raro que en un mundo basado en datos no se apliquen a esta pandemia. Siempre se dice que hay que medirlo todo, etc. Sin embargo, en este caso no sabemos quién lo tiene y quién no. No hay test para todos. No hay datos ciertos, solo sensaciones. Es un enfoque precientífico. En China usan una app. Y medidas más rigurosas. Aquí parece que vamos por aproximaciones, un poco a ojo, lo que es lógico al principio porque cuesta admitir la envergadura del desastre. El big data se nombra mucho pero cuando más falta hace no se aplica. Quizá hay más retórica que práctica: el virus nos ha pillado desentrenados; estamos más habituados al fake coloquial y a la verborrea superflua, que tiene su encanto siempre que no sea mortal. Quizá yo esté pecando de lo mismo que digo, ojalá sea así y todo se vaya midiendo. Quizá deberíamos ir todos con mascarilla… El gobierno habla demasiado: no es necesario estar todo el día dando oleadas de doctrina. Si hay datos y normas, sobra el barbulleo. Reconozcamos que el sistema sanitario y el científico han sufrido recortes y hay que suplirlos con inmenso esfuerzo humano: el sistema de salud ya estaba saturado y estresado antes del virus. Igual que todo lo demás. El crack 2008-2020 nos ha dejado inermes y noqueados, con pocas defensas y una deuda igual al PIB. ¡Y aun sostiene el dogma oficial que el crack se acabó! Más test y menos monserga. Al final habrá que recurrir al CIS: ¿Cree usted que está contagiado? mariano@gistain.net

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Heraldo de Aragón, 18-3-2020


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