http://www.elpais.com/articulo/portada/Viaje/
cerebro/maquina/
Entramos en el territorio más íntimo de Rafael Nadal. Nos desvela, en primera persona, cómo vivió el que para muchos es el mejor partido de la historia del tenis: la final de Wimbledon de 2008. Así planta cara el campeón a sus fantasmas.
