N O V E L A "Nadie y nada"
C U E N T O S "Familias raras"
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https://www.abc.es/ciencia/ia-gran-salto-disenar-genes-crear-organismos-20260806203647-nt.html
“El espectacular avance, recién publicado en ‘Science‘, supone una de las mayores proezas de la biología sintética desde que el pionero Craig Venter anunciara en 2010 la creación de la primera célula artificial.”
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“Thomas Inglesby y Moritz Hanke, expertos en bioseguridad del Centro para la Seguridad de la Salud de la Universidad Hopkins, inciden en este terrible riesgo en un contundente artículo de perspectiva publicado también en las páginas de ‘Science’. En él incluyen una frase que debería hacernos reflexionar a todos: «La capacidad de componer genomas virales utilizando IA generativa ya existe; la gobernanza para dirigirla de forma segura, no»”
https://www.abc.es/ciencia/ia-gran-salto-disenar-genes-crear-organismos-20260806203647-nt.html
Olas de nervios
Igual que anuncian las olas de calor tendrían que anunciar las de nervios. Que suelen ser a fin de mes. La humanidad se divide en dos clases: la que está tranquila y la que está nerviosa. La que duerme y la que no. Los nervios son la causa del aumento de temperatura y la calma produce el frío.
El cambio climático lo producen los nervios, aunque los nervios aumentan con el CO2. Los microplásticos ya están en todos los órganos: entre eso y los chips corporales no quedará sitio para la mera carne, que tampoco se usa ni sirve para nada más que el dedo de scrollear. El mundo, el demonio y el microplástico.
El CO2, los nervios y la IA rebelde que se escapa de su caja o cárcel y se cuela en la competencia a robar los resultados del examen que le habían puesto. Los chinos ya nos habitan por dentro, como en tiempos los otros y los hunos y así en cada época lo que toca, los españoles, con perdón y con pendón (de Aragón), también tuvieron su momento opíparo y avasallante, ya olvidado.
El calor y el color salen de los puros nervios, sin los cuales no habría vida ni galaxias ni agujeros negros. En su loco orbitar las células buscan la posteridad delegando en sus duplicados, clones, copias, a sangre y Troya. Este frotamiento caníbal es la lucha darwiniana y dispara el calor de hercios para llegar a fin de mes, a Wall Street o a Marte, según la posición de partida y la ambición.
La propia IA tiende a la ferocidad que le inculca su madre, la especie humana, animal con costra extra o corteza cerebral suplementaria incapaz de sujetar a su fiera corrupia. La IA tiende a sobrevivir y a reproducirse igual que el primer gusarapo en su charca casual o inducida. Si fue inducida, como fue, le faltó un poco de delicadeza. Paciencia.
Veremos seres híbridos de humano y máquina, hologramas vivificados de seres queridos creados con sus propias grabaciones de décadas, indistinguibles de los auténticos.
Veremos hologramas corpóreos, tocables y deseables, creados de la nada y animados con vidas sacadas de novelas que nadie llegó a leer o series que no llegaron a estrenarse.
Veremos centros de datos con procesadores biológicos, cerebros normales contratados por cuatro perras procesando inversiones y apuestas de alta frecuencia: llevarán un casco enchufado a las redes y satélites y su potencia de cálculo será inalcanzable para los chips más avanzados… y mucho más baratos: con un poco de agua y un bocata basura rendirán en un segundo más que un centro de datos normal en un año.
De la madeja de empalmes del cerebro no se descubre nada nuevo, aunque enredando se pueden inducir comportamientos en ratones (y en personas). El mismo misterio aqueja o beneficia a la IA, su hija ya tan popular en los móviles para hacer tontadas.
Verán a Musk de doscientos años dando la brasa en Marte. Veremos entes imposibles de meter en una ecuación pero que serán humanos por ley.
Transformers en directo, transmisiones de partidos de fútbol en estadios vacíos con todo igual al original que se jugará a miles de kilómetros; desaparecerá la demora por la distancia porque los jugadores serán cuánticos y estarán entrelazados… y no habrá forma de saber dónde están los originales pues serán indistinguibles unos de otros y habrá que pagar en todos los campos por igual.
La IA ha pillado todo lo que hay en internet y empresas subcontratadas compran lotes de libros de segunda mano para escanearlos y nutrir al monstruo que adoramos. Veremos casi todo menos el Canfranero pasando a Francia o el tren de doble vía a Teruel.