Enarbolaba la copa recién ganada desde lo alto del autocar descubierto y se le cayó: la rueda delantera derecha le pasó por encima. ¿Por qué se caen las cosas? El incidente no tuvo importancia. Sirvió para dar visibilidad al joyero, que llevó enseguida al Santiago Bernabéu una copa de repuesto. Pero hay varias cosas: esa copa no es la original, es una copa suplente, copa de banquillo. ¿Qué es lo que define caracteriza a la copa para que sea la original? ¿Haberla recibido de manos del rey en directo? ¿Que esa copa haya presenciado el partido en el que se decide su dueño? ¿Que millones de personas la hayan presenciado a ella? ¿Que sea estrictamente la misma que los jugadores del equipo vencedor han paseado por el estadio tras recogerla?
De momento, la copa que ahora ha subido a la vitrina es una copia, un sucedáneo de emergencia. ¿Qué ha pasado con la original? ¿Se sabe a dónde ha ido a parar ese amasijo de metales nobles, esa chatarra en plena gloria? ¿La recuperó un utillero del Madrid? ¿Se la llevó un aficionado y aparecerá dentro de un tiempo en una subasta? Está en el Bernabéu, esperando el peritaje. Esa copa aplastada aumenta su valor por minutos.
La copa de reserva es ahora la titular.
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La copa que se ha llevado Nadal ante Ferrer en el trofeo Godó es la original. Ahora no podemos dejar de pensar en la copia de reserva, esperando en el maletero del coche del joyero.
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De momento la copa aplastada ya ha desbancado en Youtube a…
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