Tengo tanto dinero y en tantos sitios que no puedo seguirle la pista. El dinero me persigue. Vaya a donde vaya, regreso con los bolsillos llenos. Mis cuentas se multiplican solas: una engendra a otra, indefinidamente.
Durante años pensé que era un don, ahora más bien creo que es una desgracia. Todo ese dinero cambia de estado y se comporta como si tuviera vida propia. No lo controlo. Salta de una cuenta a otra, muta y se quintuplica. Tiene vida propia.
Desde hace un tiempo se empeñan en que explique de dónde lo he sacado. No pueden comprender que no tengo ni idea. El dinero se reproduce solo y necesita a personas para encarnarse y existir. No puede haber dinero de nadie. Lo que ha pasado es que yo -quizá porque soy alto- he sido uno de esos elegidos por el propio dinero para corporeizarse.
He intentado anotar en libretas esta proliferación de cuentas e ingresos, he intentado repartirlo a manos llenas, pero siempre entraba más del que salía (creo que esto se debe a que si repartes mucho él hace lo posible por regresar a casa).
Me gustaría entregarlo todo a una noble causa, pero temo -estoy seguro- que regresaría multiplicado por cinco. Ya ha pasado otras veces.
En fin, cada cual ha de apechugar con su destino.
Luis
