La prima hay que verla como un homenaje que nos hace el mundo inversor, que es el único mundo que hay.
España encarna el estado del mundo. España es una demo jugable, un avance completo. Irlanda, Grecia, Portugal… eran versiones beta. (Esto ya pasó en la guerra civil. Ahora el experimento es distinto, gracias a Dios).
El capital gira loco porque todo se tambalea. La evolución (interior) se produce en directo, se acelera. Por primera vez podemos verla. Vernos en cambio: estamos mutando todos a la vez.
La crisis es biológica. Los neurólogos hace tiempo que han demostrado que el cerebro se lo fabrica cada uno. ¿Cómo? Con lo que piensa. Cada idea segrega una neurona, o cien mil. Las modela, las conecta de otra forma.
(Esto no quiere decir que los delincuentes bankarios no daban ir a la cárcel. Siempre que el juez no esté en Marbella).
El inversor duda de todo, empezando por sí mismo. El inversor también está cambiando.
Pronto podremos ver la métrica de nuestro cerebro en el móvil. O en las paredes de los edificios con LEDs.
El inversor también está mutando. Empieza a descubrir que la seguridad no es segura.
Hasta Merkel muta (aunque a otro ritmo, aún geológico). Alemania, cuando se pone soberbia, es temible. Como cualquiera, mejora con la humildad.
La prima de riesgo de España es hoy el marcapasos de Europa.
Y de Norteamérica. Obama sigue a la prima en directo. Occidente necesitaba algo para retomar la iniciativa. Algo que no fuera invadir. Ha escogido los números. La moda Google de manejar las cosas con algoritmos.
Soraya ha ido a USA a llevar la prima, como una ofrenda al FMI, un presente vivo de las zozobras del nuevo mundo, que nace con espasmos y alaridos.
Un inversor le puede pagar a Suiza por prestarle dinero. O a Alemania.
Quiere decirse que el valor también está en cambio.
Los gobiernos han de estar distribuidos: que le pongan a Soraya una habitación en la Casa Blanca; De Guindos que se instale en una litera en Frankfort, etc. Gobiernos itinerantes, precarios, fusionables: como todo.
Obama lo sabe (porque se lo ha dicho la CIA): todos somos becarios de todos.
Nos encandila la prima por su velocidad de cuentakilómetros, pero podríamos haber escogido cualquier otro indicador. Las cifras bailan una misma danza secreta, los gañidos del capitalismo en marcha…
Total, el ciclo de la moda transformer (post anterior) tienen que aplicárselo cuanto antes los países y los continentes. Es una moda global, que no distingue escalas.
Europa ha de acelerar su fusión interruptus.
(Cont)
