El PSOE ha renunciado a contar una historia. Se recluye en un candidato único, hurta las primarias, que obligan a generar narraciones, interpretaciones y argumentos, y abandona el campo. Le quedan las medidas de gobierno, cada vez en un ámbito menor y cada vez con menos tiempo. Acorralado entre lo local -que es del PP- y lo global, que son los mercados. El PP sigue esperando que caiga el fruto del árbol, pero ahora las acampadas juegan a su contra. El poder no tiene relato, mensaje, narración. El poder se limita a esperar al dinero. Ahora el poder está repartido: aparcados en sus nadas respectivas dejan pasar el tiempo, el verano español. Pero cada día les va a ser más difícil seguir ignorando a ese clamor de acampadas y reivindicaciones. Cuando los indignados alcancen un pacto de mínimos y esté disponible en Twitter es posible que empiece una cuenta atrás imparable en la que los gestos y las multitudes se plasmen en una propuesta concreta que conduzca a modificar los hechos y el mapa de poder.
N O V E L A "Nadie y nada"
C U E N T O S "Familias raras"
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