“No hace falta mucha información para saber que las ideas que forman el soporte de nuestra cultura son fruto de la filosofía. Nos son tan familiares que las utilizamos a diario, incluso sin darnos cuenta. Sin ellas no podríamos pensar ni tampoco hablar con sentido. Bien o mal, verdadero o falso, sentido o sinsentido, libertad o esclavitud, ser o no ser…, en torno a estos conceptos y contraconceptos se estructura nuestra vida. Pero es preciso volver sobre ellos y actualizar su significado una y otra vez, porque de no ser así existe el riesgo de caer en una confusión trágica en la que no se distinga el bien del mal, la verdad de la falsedad o la libertad de la barbarie. La historia nos muestra que eso ha ocurrido reiteradamente. Pueblos enteros han vivido durante un tiempo en el espejismo de transitar por el verdadero camino y de pronto se han visto en el abismo. El paso de un periodo de esplendor y progreso a otro de decadencia y ruina ha dependido con frecuencia de no saber bien lo que se debe hacer en un momento dado.”
N O V E L A "Nadie y nada"
C U E N T O S "Familias raras"
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