Josemari pon cerveza a refrescar

Y total, para qué. En cualquier momento te da un chasquido y suerte si llega a tiempo el helicóptero. Ese helicóptero es el Ángel de la Guarda moderno. Pero hay que llamarlo, que solo no viene. Aunque también al auténtico, al original, hay que pegarle a veces buenos gritos. El universo está ya muy atareado con sus cosas y no se fija en nada. Nadie tiene tiempo para nadie. La soledad de los mundos llega por sorpresa y aquí te pillo aquí te ect. China ha plantado una semilla de algodón en la luna, y ha brotado. Además, en el lado malo. Cuida, atiende, que no sabes por dónde viene el viento ni a dónde va a parar. Eso lo dice el Evangelio, que es el mejor manual de autoayuda porque además, al tener cuatro autores, hay variedad. Josemari, de Casa Emilio, querido Josemari, cayó fulminado el 30 de diciembre y ya no ha salido vivo del hospital, excepto una foto que subió a su red. Era y es una persona sensacional, humor somarda fino aragonés sonrisa de actor italiano, paciencia infinita y finura de trato. Josemari hacía honor al nombre de su pueblo –Villafeliche–. Esto no quiere ser una necrológica, sino una vivológica, que es lo que Josemari hubiera querido o está queriendo, según los superpoderes de cada cual lo vean. Cada día cae alguien cercano fulminado por el rayo, así que el cosmos, en su arbitraria crueldad, nos va dejando solos y un poco más ateridos hasta que, como dice Dani Rovira, atropellado en la bici, nos pase el camión. Josemari, que con el Abuelo estés. Emilio Lacambra, maño, amén.

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