“(…) Iwao Osaki, politólogo y experto en Relaciones Internacionales, me transmite desde Yokohama que los japoneses entraron en pánico tras el largo terremoto. Por primera vez muchos descubrieron su instinto animal. A pesar del civismo y la organización, estar encerrado en casa sintiendo terremotos, sin luz, agua o electricidad por largo tiempo y escuchando rumores de que en el peor de los escenarios setenta millones de personas podrían morir, sacan el lado el lado el lado menos humano que todos llevamos dentro. Esto le llevó a situaciones kafkianas como comprar agua embotellada italiana a través de Amazon. No debió ser el único, porque se agotaron en horas. (…)”
Álvaro Imbernón Sáinz
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as-escaleras-mecanicas-del-metro-de-tokio
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