En La Contra de La Vanguardia
Oliveros afirma que “estar presente, en vivir acorde con la intensidad de cada instante, en convertir cada momento en único”; que “la presencia es conciencia, y permite ver el mundo como es. Se trata de convertir lo que vives en lo fundamental, en el momento válido”, y que “la conciencia es un don que poseemos, una fuerza inherente de saber. La capacidad de cognición está siempre presente y se puede experimentar siendo simultáneamente objeto y sujeto de percepción, eso nos hace libres”.
“Si estás absorto en algo interesante o bello, estás perdido en ese momento en la percepción misma, en el presente. Y en ese instante no puedes catalogarte como yo, ya que no tienes conciencia de ti mismo. Cuando estás absorto, concentrado, ocurre algo mágico y misterioso: no tienes conciencia de ti pero sí del mundo que percibes, y reaccionas ante él. ¡Eso es tan grato!”
“Estamos acostumbrados a que las cosas se consiguen con esfuerzo, pero ¿qué esfuerzo hace usted para existir? El problema es que usted quiere conseguir algo que con los atributos que ya conoce es imposible alcanzar. Entonces, lo que yo le digo es: atrévase, simplemente experimente el mundo, atrévase a estar presente sin saber si eso la lleva a otro sitio o no; la suma de esos pequeños momentos la conducirá a esa forma de percepción libre.
Cada persona tiene un don.
“Aproveche su don, aquello en que no duda. A lo mejor es amar, cuidar, trabajar, pescar, cocinar; advierta aquello que por don tiene de natural y en ello sumérjase, la ayudará. Aunque existir en sí ya es un don”.
