Hoy se publican los primeros informes sobre bancos. Ah, aquellos test de estrés, qué tiempos. Qué lujo del no saber. Hoy sabremos algo, quizá. Oliver Wyman y Roland Berger darán sus veredictos.
Hasta ahora todo ha ido a ojo, el déficit, la deuda, las CC.AA., las dietas, las insondables dietísimas.
La desconfianza aumenta cuando después de tantas indagaciones no sale el dato vivo (deuda viva, qué jerga). Tendrían que entrar los mineros en las cuevas de los bancos, con el farolillo en la frente. Minería de datos. O preguntar a Google, que lo sabe todo. (Con lo que no sabe Google se podría hacer un mapa del mundo bastante original, y pequeño).
La desconfianza es un gran valor español y naciones opacas como China o EE.UU. nos admiran en secreto por esta perseverancia en la bruma. La ocultación mientras se proclama la claridad es un nuevo sector que trae mucha proyección.
Todo va un poco en esa línea de puntos (recortar por aquí: . . . . . . . ): entre el saber y el sospechar. Europa, el FMI, el BM , el G8 y hasta el G20 (en el que casi estamos, de perfil) nos exigen algunos números que ellos mismos ya han aventurado: solo quieren comprobar que sus estimaciones son las buenas.
Nunca han conseguido el dato bueno. Merkel creía que se lo estábamos ocultando por picaresca. La realidad es más honda (¡Viva Honduras!): nadie lo sabe, ni lo quiere saber. Empezando por el Banco de España.
http://blogs.heraldo.es/al-alba/2012/06/hoy-se-sabra-algo-por-fin/
