
(…) Ahora, en el momento de su muerte, me gusta recordarlo en el comedor de la casa de Pilar en Calaceite, escribiendo, con los pelos todavía revueltos y la cabeza hundida en las cuartillas, esperando que le sirvieran el desayuno; o en ese mismo lugar, tras la cena, rodeado por unos cuantos amigos (las dos Pilares, Sira, Gemma, su mujer Laura, Juanjo y los dos Fernandos), sentados todos alrededor de la mesa, improvisando una sesión de magia, con un vaso de vino en la mano, rendidos de antemano a sus encantos. Querido Carlos, amigo patafísico, descansa en paz.
“Las fotos antiguas, todas ellas desconocidas, me las regaló el autor de las mismas, el escritor Juan Eduardo Zúñiga (…)”
http://nalocos.blogspot.com/2010/11/mi-ory.html
Vía http://librodenotas.com/article/19378/mi-ory
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