Entrevista publicada el 17 de junio en CalleZaragoza | Enlace permanente
Cumple el primer año de su tercer mandato. Gobierna en minoría apoyado por CHA e IU, que no forman parte del gobierno. La entrevista se hizo el miércoles, 13 de junio en su despacho de la Plaza del Pilar.
MARIANO GISTAÍN
–Algo optimista.
–Lo más optimista que se puede decir sin faltar a la verdad en este momento es que Zaragoza aprovechó muy bien la época de las vacas gordas. Y se pudieron realizar los equipamientos que necesitaba la ciudad para dos o tres décadas. Eso ha permitido que llegáramos a la crisis más tarde, pero también que salgamos de la crisis antes que otras ciudades que no supieron aprovechar las épocas de bonanza. Gracias a la Expo, que son 2.400 millones de euros que se invirtieron entre tres administraciones públicas (nuestro presupuesto anual son seiscientos millones de euros), gracias a la Expo invertimos cuatro veces los presupuestos totales del ayuntamiento. Esa inversión fue masiva y pudimos retrasar la crisis, y sin duda seremos los primeros en salir de ella, de eso no tengo ninguna duda.
–¿Por qué?
–Porque tenemos ya todos los elementos. Por ejemplo, en turismo de congresos hemos subido el doce por ciento, y en turismo privado hemos subido un dos por ciento. Y el turismo extranjero ha subido un tres y pico. ¿Por qué? Porque hemos hecho equipamientos, hoteles, lo que nos permite hacer ofertas de gran calidad. Porque afortunadamente con la llegada del AVE y mejores infraestructuras, autovía con Teruel y Valencia, todo eso genera una situación en la que somos muy competitivos. Para muchas empresas Zaragoza era el sitio ideal para venir. Pero claro, eso era la renta de situación, pero…
–La economía del conocimiento, la Milla Digital.
–La torre de Delicias se va a poner en marcha muy pronto, el edificio Zero Emisiones está al cien por cien de ocupación, la Azucarera, aunque no esté en la Milla Digital, realiza actividades de este tipo… Ayer me dijo Lola Ranera que ya había doce empresas que habían abandonado el vivero para empezar a funcionar por su cuenta, sin agotar los dos años que tienen. El CAT [Centro de Arte y Tecnología] es la joya de la corona, el núcleo de la Milla Digital. El CAT es una apuesta muy potente por unir el mundo de la creación, arte y cultura, con la tecnología, con las empresas y la ciudadanía: un proyecto de arraigo local con conexiones globales. Estamos en la fase de buscar apoyo en la iniciativa privada para hacerlo sostenible y no dudo que lo conseguiremos porque es el tipo de instalación avanzada que necesitamos para exportar, atraer y rentabilizar el talento. Luego está el Caixaforum…
–Usted hizo mucha presión para conseguir el Caixaforum.
–En este mismo despacho, tras una hora y media de conversación, convencí a Isidro Fainé para que lo pusiera. Y después ha sido una relación en la que la Caixa nos ha ayudado en más cosas. En Arcosur no solo están Ibercaja, la CAI y Banco de Santander, sino que la pieza clave fue la Caixa. La Caixa ha mantenido una relación con la ciudad francamente de agradecer. Y el Caixaforum para mí es básico, primero porque te garantiza un nivel cultural de primera fila para siempre, porque estás metido en el circuito, y porque va en la línea de la ciudad del conocimiento.
–¿Se arreglará la zona del entorno del Portillo?
–Sí, dentro de las restricciones, se adecentará esa parcela.
–Participación ciudadana, ¿asignatura pendiente?
–Vamos haciendo ensayos tímidos pero de gran importancia. La propia rana de las Murallas Romanas se va a salvar cuando yo la quería quitar de todas todas. En participación ciudadana está claro que no vale solo con las modalidades tradicionales, en las que Zaragoza ha sido un modelo del que han venido a aprender muchas ciudades, mediante las juntas de distrito, a través de las asociaciones de vecinos, etc. Está claro que el modelo tradicional de participación se ha quedado corto y hay que completarlo. Y la forma lógica de completarlo es, primero, haciendo funcionar los organismos que están previstos para ello, el Consejo de la Ciudad, que es un elemento esencial. Segundo, revitalizar también Ebrópolis, que es otro mecanismo de participación absolutamente fundamental, que ha sido muy importante para las grandes líneas estratégicas, pero se le puede sacar más partido. Tercero, introducir algo parecido a lo que llamábamos presupuestos participativos: fijar en qué invertimos el gasto social, de acuerdo con las entidades sociales más representativas.

Y luego, cuarto, viene el capítulo de aprovechar las ventajas de internet, cómo usamos esas ventajas, de que modo y hasta qué punto. ¿Hasta qué punto las consultas a los ciudadanos a través de las páginas web o cualquier otro mecanismo de participación pueden realmente enriquecer la participación? Yo tengo mis dudas, lo digo con toda sinceridad, porque es un mundo demasiado fraccionado. Pueden incorporarse como un elemento más. Pero estoy convencido de que igual que lo hemos probado en el tema de la remodelación de las Murallas Romanas lo podemos probar en muchas más cosas. La tarjeta ciudadana, con 130.000 usuarios, o el Open Data –datos abiertos– en el que Zaragoza es pionera, así como la nueva web municipal, van por ese camino de alentar la participación.
Las cifras son buenas, ha habido casi dos mil expedientes completos tramitados electrónicamente, ya no es un juego, ya no es una experiencia. Estamos ahí y vamos a seguir estando.
Yo, por ejemplo, si el 95% opina una cosa, ya no me planteo si es representativo o no: es obvio. Pero cuando el 45% está a favor y 55% está en contra, en ese tipo de situaciones tienes que decidir. Como cuando decidimos el tranvía.
–El tranvía es su gran proyecto. Usted se empeñó en que funcionara sin catenaria…
–Del tranvía me he ocupado prácticamente de todo, con la ayuda de Carmen Dueso. Hemos llegado hasta a decidir los colores y el diseño. Personalmente, la Expo y el tranvía son los dos acontecimientos que yo vivo y he vivido emocionalmente. No solo intelectualmente, sino con verdadera pasión. Y afortunadamente en el tranvía parece ser que hemos acertado. En las últimas encuestas el 65% de todos los ciudadanos, usuarios y no usuarios, ya estaban a favor. Incluso los que no se han montado ya son mayoritariamente favorables.

–El siguiente proyecto emocional.
–Hay uno pero es muy complicado. Habría que completar el sistema del tranvía. La línea segunda, o por lo menos un ramal de la línea primera que comunicara con Delicias y con la estación.
En este momento la gran apuesta es la movilidad, carril bici, parkings disuasorios, mejoras en tranvías y autobuses. La movilidad es cerrar el círculo, podríamos tener un modelo de movilidad único en el mundo, ya estamos cosechando premios internacionales por el tranvía. Y las Cercanías, hacer un par de apeaderos más, ni siquiera grandes estaciones, ya está Goya y el Portillo. Y eso sí que cerraría definitivamente el círculo. Esa línea de cercanías completará un modelo de movilidad singular y único. El tranvía está llegando a un nivel de usos superior en casi en un veinte por ciento al previsto. Si eso se mantiene, y lo normal es que se incremente, porque ese tramo del centro es muy apetitoso, se podrá pensar en extenderlo. Me gustaría comercializar ese tramo del centro antes de lo previsto. En movilidad hay una apuesta rotunda y la vamos a cumplir. Y aparte de la movilidad hay otra apuesta, muy barata, y que se está haciendo constantemente, que es el tema verde, los cinturones verdes. El circuito tiene treinta kilómetros, y está completamente señalizado. La movilidad contemporánea, buscar apoyos privados para la Milla Digital y seguir siendo especialistas en políticas verdes: seguimos bajando el consumo de agua, este año un hectómetro.
–Le atacan diciendo que su partido no le apoya.
–El partido me quiere tan poco que me ha hecho sucesivamente vocal del Consejo General del Poder Judicial, ministro de Justicia, ministro de Justicia e Interior, diputado, senador y alcalde. Para no quererme el partido, francamente, me ha tratado muy bien. En lo esencial es obvio que yo siempre he tenido criterios propios que no han modificado que mi partido me haya apoyado en una carrera política que empiezo relativamente hace poco, en 1991, hace veinte años. Hay gente más joven que lleva más años.
–Se volverá a presentar?
–Lo que he dicho es que, desde luego, termino la legislatura. He rebajado 16 kilos, estoy haciendo bicicleta cuando tengo un momento libre, hago gimnasia por las mañanas y me estoy poniendo en forma; sería una pena desaprovechar que estoy en forma. Si me presento a las siguientes elecciones lo decidirá en su momento el partido, si previamente yo no he decidido dejarlo ya.
Lo que sí que quiero es no irme mientras no arregle el follón que tiene la ciudad, yo no me puedo ir ahora, en ningún caso, aunque tuviera ofertas tentadoras. El día que lo deje, he de dejar la ciudad arreglada, equilibrada en temas presupuestarios, financieros; eso es para mí un requisito, una obligación moral. Y creo que eso lo podemos hacer porque tres años en politica ahora son mucho tiempo. Quiero dejar la ciudad aseada, como dejé en su día el ministerio del Interior, limpio completamente.
–Gobierna en minoría con el apoyo de dos partidos.
–Ya he gobernado con todos. Con el PAR, con CHA. Ahora casi gobierno con Izquierda Unida y con CHA, o sea que ya tengo una experiencia en coaliciones bastante amplia. El resumen es que han decidido no entrar en el gobierno, y yo ya no les voy a dar más la lata, pero es verdad que han demostrado sentido de responsabilidad absoluto favoreciendo los presupuestos más importantes y nos han apoyado no solo en eso, nos han apoyado en todos los momentos cruciales, ordenanzas fiscales, plan de ajuste, reformas administrativas. En todo lo que no son temas esenciales o temas de ciudad, pues lógicamente están en la oposición, y la ejercen y tienen todo el derecho de hacerlo. Pero nunca subordinan a sus propios intereses partidarios los intereses de la ciudad.
–Volviendo a la participación, ¿Es el momento de apostar por la democracia electrónica?
–Ya digo que no entiendo internet en toda su complejidad, pero es evidente que el mundo está cambiando y creo que ha llegado la hora de que cada ciudadano se implique más en la gestión de lo común, ahí tenemos un reto y una oportunidad.
Yo tengo una ventaja y es que escucho bastante. Por ejemplo, lo de las bicis no lo veía claro, pero se empeñó Jerónimo [Blasco] y es un éxito. Lo mismo me ocurre con internet y las nuevas tecnologías: se me escapan los detalles pero es obvio que internet ha traído un tiempo nuevo y hemos de aprovecharlo para mejorar la gestión y abrir la política a los ciudadanos. Zaragoza está muy avanzada en este ámbito, ya he citado antes varios ejemplos –y Ecociudad Valdespartera es un referente internacional en ciudades inteligentes. Las posibilidades que presenta la gestión de las ciudades inteligentes están creando ya un sector económico y social que a mi modo de ver tiene tres componentes: mejora de la ciudad como conjunto de sistemas digitales, grandes oportunidades de negocio en áreas de gran innovación y, lo más importante, porque es un requisito para que funcionen los otros dos: implicación de la ciudadanía en el control y gestión de este nuevo mundo.
Con los esfuerzos que venimos haciendo en este ámbito Zaragoza refuerza su apuesta estratégica por la economía del conocimiento que pasa por entender, y poner en práctica, que la democracia, gracias a la tecnología, está ampliando sus posibilidades y más que nunca va a ser cosa de todos.