Capítulo 26 de la primera parte de “Amor y nervios”

La verdadera misión de la Caja de los Deseos

Soy Santos Ascaso. El doctor Serio hizo que el becario me sustituyera en la reunión en la que se desmayó Alma Label y, como el chico es tan dicharachero y yo tan apagado, todos se han olvidado de mí. Esto me permite analizar la situación desde un observatorio de privilegio: el cuarto de las escobas. La señora de la limpieza es mi fuente de información; así tengo una visión poliédrica y endoscópica de los hechos. Voy a resumirles lo que me ha contado hasta ahora:

 

Soy la típica señora de la limpieza licenciada en Harvard. No me cabe duda de que Xtb33 funciona como una poderosa metáfora de la famosa “Caja de los Deseos” kantiana. También he observado que cumple algunas peticiones, pero no necesariamente a la persona que se las pide. Esto indica que el programa sufre una gran confusión o es un bromista. O también puede ser, mutatis mutandis, que él sepa mejor que nadie a quién tiene que concederle cada cosa. No me cabe duda de que maneja códigos esotéricos inalcanzables para los mortales (y más para los mortales que frecuentan esta empresa).

Por otro lado, el programa Xtb33 o parte de él (algún periférico), además de circular por internet, tiene existencia física, porque yo lo llevo en el bolsillo del delantal.

Estoy segura de que es cuántico: he observado que cuando en el CERN de Ginebra aceleran las partículas hasta que las ponen casi a la velocidad de la luz, sale un fulgor del bolsillo que me deja medio mareada.

Además, he descubierto que Xtb33 ha sido creado por las agencias secretas de los Estados Unidos; sin embargo, como suele ocurrir, en vez de usarlo para hacer el bien, lo han destinado a buscar a Bin Laden.

This entry was posted in ., Amor y nervios, Ficción. Bookmark the permalink.

Comments are closed.