Capítulo 13 de la primera parte de “Amor y nervios”

“Rejuvenese mis sélulas, chichita”

Xiomara Guzmán, al enterarse de la existencia de Xtb33, ha abandonado su carrera de consultora en 3D para trabajar en la Agencia del doctor Nervio. Es una mujer exuberante, pero no lo bastante, según ella.

Xiomara está leyendo un anuncio del Vogue:

“Veinte años más joven en dos semanas”

“Tratamiento antiedad reversivo.

Con el paso del tiempo, el ADN de las células se altera y los genes responsables de la juventud de la piel ralentizan su actividad.

Consecuencia: la piel pierde el impulso vital necesario para preservar su juventud. (¡Oh!)

La doble acción antienvejecimiento ADN + genes repara las microalteraciones del ADN y relanza la actividad de los genes.

Desactiva el envejecimiento de la piel y la rejuvenece visiblemente estimulando el nacimiento de células nuevas.

La piel renace”.

¡Eso quiero yo!

Pero esto no lo hase una crema. ¡Si lo sabré-moi, que las he probado todas! Esto lo voy a conseguir contigo, chichita. ¿Verdad, mi amor, que vas a dejar mi piel como la de un bebito en tan solo un par de sesions?

Xiomara cerró la puerta del Laboratorio de Inmateriales, se sentó ante la pantalla más grande y se quitó el jersey:

Va, va… si has sido capas de dejar embarasada a Almita, has de rejuveneserme a you.

Venga, chichita, ¡repara las micro-alteraciones del ADN de mis sélulas y relansa la actividad de mis genes!

¡Desactiva el envejecimiento de mi piel y rejuvenéseme instantáneamente! ¡Ya!

Xiomara abrió impaciente su bolso y sacó un espejo de aumento:

Todavía nada. Porfavorrrr.

Chichita, por favor, nesesito que me ayudes a recuperar todo el esplendor de mi piel. Ya sé que yo soy muy bella, pero yo quiero más. ¿Lo entiendes? Yo he ser siempre la más bella. Las cremas no pueden, el botox lo he probado y no me convense nada. Tampoco tengo tiempo de estar a todas horas en un instituto de belleza… Tú puedes haserlo, chichita. Yo sé bien cómo actúas, y agradéseme que no lo contara todo en el informe.

Venga, chichita, has que desaparescan estas pequeñas arrugitas de los ojos, reafirma mi piel y hasla luminosa y radiante como mi cabello cuando lo vaporiso con Lágrimas del Karakorum.

Xiomara se quedó atenta a la pantalla durante unos minutos sin pestañear. Cerró los ojos: ¿Ya? Seguro que estoy perfecta. ¡Grasias, chichita! Se levantó y besó la pantalla dejando la huella de sus labios rojos. Se quedó atónita cuando vió que la respuesta de Xtb33 era una serie de números.

Ahhhh!!! ¿Pero que tendrá que ver eso con la juventud de mis sélulas?

Bueno, Alma también tardó un tiempito en averiguar su embaraso.

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