El vicepresi de la FED (el Banco Central de USA) ha dicho que la recuperación global tras el crack ha sido “decepcionante”. A los tres días de esa intervención sale el PIB de la zona euro: Alemania y Francia se han atascado e Italia recula. Siempre hay algo. Ahora, Ucrania, Putin, etc. Por abajo, ébola. Por el otro lado, Gaza-Israel y la irrupción del Estado Islámico y sus cabezas cortadas (en el escudo de Aragón ostentamos cuatro cabecicas, de hace mil años, quizá ya amortizadas, pero ahí siguen, dando un pésimo ejemplo a tantos aragoneses musulmanes; esas cabecicas se podrían sustituir por cualquier otra cosa, por ejemplo el escudo del Real Zaragoza). Edward Snowden, que contó al mundo la envergadura del espionaje de USA, sigue escondido en Rusia, y diciendo que quiere volver. El soldado Manning, ahora la soldado Chelsea, cumple condena por filtrar documentos secretos a Wikileaks cuyo creador, Julian Assange, sigue confinado en la embajada de Ecuador en Londres. Ahora nadie filtra y sin filtraciones estamos ciegos, esperando las ocurrencias del fuego amigo. La recuperación se empantana en todas partes, en cada zona según sus ritmos, pero en Europa se atasca más, con más agarre. Parece que falta algo, una idea, una ilusión, un horizonte que vaya más allá de la nostalgia y el miedo. España sacó ayer pechito porque algo crece y Europa mengua, pero las ventas van por goteo. Aquella proclama de que no habría que adelantar el pago del IVA refleja el estado y el estilo de las reformas rajoyescas: lo del IVA no ha servido para nada, era un bluf, una burbuja. Jordi Pujol, cuyas trapacerías no hubieran sido posibles sin la anuencia del sistema, está dando un gran impulso a Podemos. Jordi Pujol es el gran reverso daliniano y barceniano de la costra nostra. Los procesos judiciales de los EREs y los gürtelídos no alteran la pachorra institucionalísima del poder que reforma hacia dentro, sembrando minas con el BOE y ganando las elecciones antes de convocarlas. La verdadera doctrina del gobierno, el núcleo duro de pensamiento, se destila y se inyecta desde el programa de los sábados de José Luis Moreno.
(Columna de hoy en Heraldo de Aragón)
