Cada día, cadadiamente suyo/a. Desde la remota nada desde el confín del Nasdaq, desde donde huye la niebla y nieva poco o nada no como antes cuando tú naciste nevaba, creo.
Desde suyo/a perdido en la remota Ayotzinapa (donde Iguala, donde los 43 aquellos): “Nos ofrecieron dinero a cambio de parar protestas” (hace un día). Desde el hondo norte sur de los ocho desiertos donde corrió Torosantos desde la cárcel que ya no existe pero gimen los ajusticiados eternos de todas las épocas desde la inencontrable primera vez.
Desde la inrrecordable unrecordable first fois in until mente para el indefinido postfuturo de las nuevas nadas usadas segundamaneras tonymaneras, el milenio va bien blinkando en sus contenedores ardientes soflamáticos “nos dieron matarile sin que sepamos quiénes” (hace un minuto o dentro de mil años) mientras plañen los escapes eléctricos, muñiciones y blastómeros anudados, inversiones rápidas en comida rápida desperdicios vitales con el adn ya cambiado, mercados marcados, muslones antioxidantes, trafalqueras y runadoiros…
La censura ya venía de antes, impuesta de serie y por default, emprendizaje autocensurante universal
La libertad de expresión solo existe un día, el día en que se puede decir “libertad de expresión” . la libertad de expresión sirve para pedir libertad de expresión.
