Aznar y Mouriño son la misma persona. Se va uno y reaparece el otro. Se turnan para tensar la goma. Mou saltó al Chelsea en 2004, cuando Aznar dejó el gobierno. Estos años en España, desde el 2010, Mouriño era el que tensaba las noticias. Un foco de tensión permanente, alguien muy enfadado que echa broncas. Aznar, en su última legislatura, echaba enormes broncas a los españoles. Mou siempre que sale reparte culpas al mundo, en el mismo estilo, una especie de resquemor sistémico, es una cuestión de electrones y espin, algo que excede a las cosas y los momentos, algo de la infancia. En esta etapa de consciencia cuántica, Mou y Aznar son la misma persona, el gato vivo/muerto, la doble rendija. Anoche, en la misma semana en que se ha decretado la marcha de Mou, reaparece Aznar. La tensión y la culpa son constantes del sistema (cuántico); solo cambia el sujeto que las corporeiza. Mou había dejado un vacío insoportable (de un día) y el cosmos tiende a rellenar los huecos.
N O V E L A "Nadie y nada"
C U E N T O S "Familias raras"
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