Ayer -Día del Libro- estuvimos firmando en el puesto de Mira Editores, en el Paseo Independencia de Zaragoza. Fue una gran satisfacción para nosotros compartir ese tiempo con nuestros lectores -algunos de los cuales compraban “Agua y cielo” para regalarlo, puesto que ellos ya lo habían comprado y leído, y estaban tan entusiasmados con la novela, que deseaban que otras personas queridas disfrutaran como ellos de nuestro libro- y con el equipo de Mira, de cuyo impecable trabajo y extraordinaria amabilidad fuimos testigos. Joaquín Casanova ha creado una organización que funciona a las mil maravillas, tanto en la edición como en la venta.
Fuimos apuntando cada libro que firmamos, así como los nombres de las personas a quienes dedicábamos el libro.
Por la mañana, en menos de dos horas, escribimos veinticuatro dedicatorias en ejemplares de “Agua y cielo” que se vendieron en el puesto de Mira, y dedicamos algunos libros más a lectores que vinieron con su libro porque lo habían comprado en días anteriores.
Por la tarde, firmamos catorce ejemplares de “Agua y cielo” y dos de “Lo mejor de Zaragoza”.
Regalamos a los lectores un folletito, “A cuatro manos y un alma”, que escribimos expresamente para la ocasión. Además de algunos detalles sobre “Agua y cielo”, esta edición limitada y exclusiva para clientes de Día del Libro incluía el título y un avance de nuestra próxima novela.
Nos preguntaron Ana Esteban, de Heraldo de Aragón y Roberto Miranda, de El Periódico de Aragón, que hoy recoge en dos líneas una de las frases que le dijimos y que apuntó en su legendaria libreta.
También nos visitaron numerosos amigos que ya habían comprado “Agua y cielo” el día de la presentación, el pasado 22 de marzo, y que paseaban disfrutando de un día de fiesta y libros.
Ismael González Piracés (su blog, su página de Sabiñánigo, realizada con Luis Tresaco) nos hizo dos preguntas sobre lectura para un trabajo de clase, y también una foto, que nos ha acaba de enviar: ¡muchas gracias!.
Pasamos un día inolvidable.
Desconocemos otras cifras de ventas, sólo sabemos de algunas impresiones por los medios de comunicación; sin embargo, pensamos que cincuenta y dos son muchos libros; y, sobre todo, estamos especialmente contentos porque cada uno de esos cincuenta y dos lleva un trozo de nuestro amor y de nuestra ilusión. Seguro que la perciben todos los lectores con quienes tuvimos el gusto de charlar y la suerte de practicar ese rito de la dedicatoria, que nosotros escribimos y dibujamos con tinta mágica (pero no de la que desaparece; al contrario, de la que se queda para siempre en nuestro corazón).
GRACIAS
