[Columna en Heraldo de Aragón de la semana pasada: el AVE a París no para en Zaragoza]
No queremos ir a París por ese lado. Renfe ha interpretado nuestro sentir. Queremos ir a París todo recto, sin hacer eses. También queremos votar la independencia, aunque todavía no sepamos con respecto a qué. De momento, la independencia sin más. Luego ya veremos si la utilizamos o la ponemos a plazo fijo. Por la independencia te dan un dinerito. Si eres Estado te tratan de otra manera, al menos te tratan. No te dejarán estar en Europa pero sí en la ONU, y te puedes fumar un puro en la Sexta Avenida. La autonomía de segunda o tercera ya la hemos exprimido/sufrido. Hay que aspirar a algo más, y para ser de primera ya se nos ha pasado el ternasco. La verdad es que nos daría igual seguir así (de hecho seguimos así), pero es imposible: las ansias de los vecinos, la tensión global y el desdén de la corte nos obligan a huir también hacia adelante. A ser Estado (o Reino, como la otra vez). Si te quedas quieto, te pisan doble. Y los trenes te pasan de largo. Se han olvidado de nosotros al hacer las paradas de AVE a París. ¡Ah, Zaragoza, mecachis! La coalición de gobierno da para las comarcas, pero no para coger el AVE. Quizá si pasara por ellas, lo habrían negociado en el mismo pack. Como en Cataluña, que el AVE zigzaguea por todos los pueblos. Entre los privilegios forales y los nacionalismos hemos vuelto a quedarnos donde solíamos. Ahora tendremos que instalar una caseta prefabricada en la ronda sur para apeadero: que no se olviden de la máquina de café. Y el brasero. Hay que reivindicar la independencia y ponerle fecha cuanto antes, aunque solo sea para que pare algún AVE. Luego la podemos alquilar como la plaza de garaje.

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