Apoyo total a Carlos López Otín

Por lo poco que lo conozco y sin tener ni idea de nada, pero sí una cierta experiencia de vida, garantizo, con toda modestia, que Carlos López Otín es un tipo maravilloso y estoy seguro de que es incapaz de alterar un trabajo científico para destacar u obtener ventajas en ese complicado mundo que es la éite de nuestro tiempo. Una revista obliga a retirar ocho artículos de investigaciones que dirigió López Otín. Los retiran por cuestiones muy menores que no afectan en nada al resultado. Esos artículos, citados miles de veces por colegas de todo el mundo, están ayudando a descifrar las peores enfermedades. López Otín no solo es un investigador de prestigio mundial, citado y respetado por sus iguales: es un científico que se vuelca con toda su alma en curar a las personas una a una. Hay una campaña de acosadores profesionales y la revista en cuestión finalmente ha cedido a las insidias de esa oscura trama. En vez de darle el Nobel lo queman en la hoguera. Como a Miguel Servet. Las revistas científicas no son inmunes a la disrupción global: abundan los artículos colados sin rigor, proliferan malas prácticas en ese mercado que cada día ve su negocio más en peligro. Como a todos, a las revistas les llega su bisturí de Damocles. Quizá ésta en concreto ha querido hacer marca a costa de un genio amable, perseverante y delicado. Sé que mi opinión no vale nada, pero cada célula me dice que al final, como corresponde a la ciencia, resplandecerá la verdad y le darán el Nobel a Carlos López Otín. mariano@gistain.net

(Columna en Heraldo de Aragón, 30-1-19)

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