
Pasado el sábado, María Magdalena fue al sepulcro a embalsamar el cuerpo de Jesús.
Y encontró que la piedra había sido retirada y el sepulcro estaba vacío. Un hombre que ella pensó que era el encargado del huerto le preguntó:
-Mujer, ¿por qué lloras?
-Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto. Si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.
-María (Jesús era el único que la llamaba así)
-Maestro
(Juan, 20-1)
