Entretanto, en el hotel, Marie Sue y Adán habían concluido su singular actividad, pero la cabeza de José Luis el olvidado seguía separada de su cuerpo; las armas del Administrador, Lomper y Nancy seguían humeando y los casquillos de balas alfombraban el local; Aristóbulo, agotado o incapaz de asimilar tanta barbarie, se había quedado dormido detrás del mueble bar. El Administrador, sin atender a su móvil que sonaba sin piedad, ocupó el centro del vestíbulo, ordenó que nadie se moviera ni pensara en nada y empezó a bracear como si pasara las páginas de un libro gigante; lo hacía despacio, como si ejecutara una danza o estuviera buscando algo que sólo él podía ver. Poco a poco los presentes pudieron observar cómo este ajetreo desvelaba unos grumos o abombamientos que mostraban escenas semejantes a la que ellos protagonizaban pero con ligeras variaciones, a veces imperceptibles. El Administrador, que ya movía las capas con cierta soltura, inspeccionaba cada secuencia y pasaba a la siguiente, hasta que se detuvo en una, la observó con detenimiento y empezó a fijarla alisando los bordes como si estuviera pegando papel pintado en una imaginaria pared tridimensional que era la realidad. Se volvió a los presentes y preguntó: ¿qué tal? José Luis estaba vivo, con su cabeza sobre los hombros; los agujeros de bala de las paredes habían desaparecido.
No me miren así, dijo el Administrador, ustedes también pueden hacerlo. Solo necesitan admitir que la realidad es inagotable, que cada situación produce innumerables variaciones y que con un poco de práctica es posible saltar entre ellas. Solo necesitan olvidarse de sí mismos, dejar de reverenciar a la realidad en que viven como si fuera la única posible… y no tener miedo.
Hubiera preferido seguir sin cabeza, bromeó José Luis, ahora volveréis a olvidaros de mí.
Ah, añadió el Administrador, pero lo más importante es llegar a tiempo. Si pasa un minuto las capas son infinitas y ya es muy difícil encontrar la que buscas.
Creo que ha elegido mal, dijo Nancy mirando detrás del mueble bar: hemos perdido a Aristóbulo.
Bueno, dijo el Administrador asomándose también al parapeto donde se había resguardado el anciano, todo no se puede tener. Aristóbulo sigue vivo en una línea de tiempo, aquí mismo, y podemos coincidir de nuevo.
Yo prefiero tener a Aristóbulo que a este tío, exclamó Adán por boca de Marie Sue. ¡Vuelva a buscarlo!
Lo siento, dijo el Admin. No puedo volver tan atrás, me perdería. Soy un principiante, esta ha sido mi primera incursión en el multiverso…
Por lo que se ve, dijo Lomper, en todos los universos le llaman por teléfono.
Sí, dijo el Admin mirando la pantalla, es mi jefe… Él está en todos los universos.
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