La gran apuesta cuenta la crisis desde dentro y desde antes. Es didáctica a toro pasado, pero como está ocurriendo lo mismo de nuevo, pues resulta un thriller de suspense que te lleva con la lengua fuera. La de Tarantino hay que verla en casa, a ratos, como una serie, que para eso la ha dividido en capítulos. Entre la carta de Abraham Lincoln y el arsenal doméstico está la esencia de Estados Unidos. En El puente de los espías también hay un momento constitucional muy chulo, el respeto a la ley, etc. Esa tensión ha forjado al coloso que nos lleva, Estados Unidos, el coloso en el que se desenvuelven nuestras vidas, desde las bombas de Palomares y el chapuzón radiactivo de Manuel Fraga con el meyba hasta el botón “Megusta”. La fábrica de bañadores Meyba estaba en Huesca, entrando desde Barbastro. (Ha salido un bache importante en la autovía de Huesca a Barbastro, antes de llegar a Angüés: si te despistas y no ves el 80 esclafas el coche). Lo mejor de esta temporadita infinita es el fabuloso libro de José Luis Melero, “El tenedor de libros” (no es de gastronomía, aunque también). La frase para encarar este nuevo día, si se deja, es la meleriana “Volveremos a ser los mejores”. Se refiere al Real Zaragoza, pero sirve para todo. Ahora que ya son buenecicos, siempre nos quedará Irán. Irán y Cuba se van a meter en Facebook. Ayer se cayó Twitter y hasta es posible que repunte la demografía. Ahora piense “Me gusta” y repita a pecho abierto: ¡Volveremos a ser los mejores!
(Columna en Heraldo de Aragón de hoy)
