“Toneladas de estrógeno y testosterona por la calle. Una Zaragoza casi desconocida me encontré a la vuelta, ayer por la tarde, de una comunión que tuve en Huesca. Dejé al comulgante más contento que chupilla, dándole a un balón en el parque de las pajaritas de Acín, presumiendo y estrenando el regalo que más ilusión le hizo de los catorce mil que recibió: (…)”
N O V E L A "Nadie y nada"
C U E N T O S "Familias raras"
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