Son días de tontadas. Depardieu y Putin. Países que se enzarzan por las patatas fritas. La portada zafia de The Economist.
El Rey de España está muy flojico. No parece Él. Ha sido desactivado. Ya es un entrañable bondadoso.
El periodismo de datos tiene que analizar si la barba del Príncipe tiene algún significado o se la deja de forma aleatoria. Todos los gestos deben significar algo en las instituciones simbólicas. Si son gratuitos o arbitrarios mala señal.
¿OLA KE ASE?
Cataluña, que era la única región innovadora, se ha vuelto a amodorrar. Desde la investidura ya no se ha vuelto a saber res.
Las fiestas interminables en que se mece España han adormilado el alma burguesísima de los independentistas. Dejan pasar semanas enteras sin impulsar su plan. Conceden una tregua inmensa al olvido. No es una táctica para despistar, es la pereza de siglos, la laboriosa siesta que ha impedido, hasta ahora, crear un estado completo, algo que exige muchos tiros, insomnio y dedicación.
Han aflojado por navidad. Ahora tendrán que empezar de cero y lanzar enormes arengas. ¿No tienen suplentes?
Cataluña, si quiere independizarse, necesitará un rey. Para las fiestas largas y los puentes en los que el estado amaina. Un rey viene muy bien para rellenar esas lagunas de sentido, abismos sin discursos en los que la propia nación o lo que sea olvida su identidad y se entrega a la ficción USA y a las sugestiones de sus factorías de sueños y gadgets. China y otros imperios laborables triunfan entre semana, como hizo en su día la URSS, pero llega el sábado y América se apodera de los corazones de los súbditos, así que toda potencia emergente ha de comenzar cada lunes a adoctrinar a su censo y con el paso de la oca de los años la gente se desmoraliza y se entrega a Tarantino o los hermanos Cohen. El muro cayó a fuerza de videoclips.
Un rey es barato porque libera al presidente de turno de tener que sostener esa cosa tan pesada que es el estado, la patria, la historia y las medallas del rastro. Así que Cataluña, si quiere recuperar la tensión independentista, el share y esa alegría alocada de los últimos meses, tiene que entronizar un rey. Como sus cargos ya son hereditarios, solo ha de retocar dos o tres cromos con Photoshop en el Archivo de la Corona de Aragón, y ya.
¿OLA KE ASE?
