Se asoma un comerciante a la puerta de su establecimiento, hay una cierta expectación en la calle San Ignacio de Loyola. Los policías locales acordonan un trozo de acera, las dependientas departen entre ellas. En la acera de enfrente, se forman corros y todos miran hacia arriba. Allí se ve un brazo. Los agentes desenrrollan la cinta de plástico y amplían la zona de seguridad alred…
N O V E L A "Nadie y nada"
C U E N T O S "Familias raras"
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