“Mariano Gistaín es una especie de visionario. Es un columnista único y un escritor deslumbrante, realmente vertiginoso: uno de los genios que he conocido en mi vida. Es una alegría que vuelva a la ficción y al cuento, un género que se le da especialmente bien. Su libro más reciente, el brevísimo y extraordinario Familias raras (Instituto de Estudios Altoaragoneses, ilustraciones de Isidro Ferrer), trata de fantasmas. Los tres relatos que contiene -Hologramas, Papá y mamá y Un Cristo en el armario- pueden leerse como variaciones sobre la orfandad y la pérdida. Hablan de cómo sentimos a las personas que no están entre nosotros, de cómo las traemos de entre los muertos: dos hermanos contratan los servicios de una empresa para recrear a sus padres difuntos, pero los hologramas tienen otros planes; un hombre llama al número de casa de sus padres; otro debe hacer un viaje al Prepirineo en lugar de su padrastro. Los cuentos de Gistaín combinan la tecnología y la Biblia, a Javier Tomeo y Sam Shepard, a Samuel Beckett y Juan Rulfo, a Rafael Azcona y David Lynch, la maestría en la forma y el chiste buenísimo que te corta el aliento porque desvela algo esencial sobre la incomunicación, el desamparo y la vida.”
Daniel Gascón sobre “Familias raras” en El Periódico de Aragón
