Ojo con los datos

Lo que quiere el Gobierno de Aragón no es (sólo) cobrar ese canon del agua: quiere los datos de los zaragozanos. Los datos de facturación. Los datos son oro. El Ayuntamiento de Zaragoza no puede dar esos datos a la ligera (ni a la pesada). Tiene que pedir permiso a los dueños, que son los ciudadanos. La sentencia sobre los buses urbanos de Zaragoza deja a la justicia en su pleistoceno. Se podría haber decidido eso en dos días: que la convocatoria de la concesión impedía la libre concurrencia. Han tardado años. Zaragoza es rehén (o rehena) de los buses. Como nadie es responsable de lo que gobernó o dejó de gobernar, pelillos a la estepa. Y por eso estamos así. Como sea que estemos. Cuando todo es pasado (deuda, sentencias antiquísimas) no hay futuro. Maquillar las cuentas mientras dejen y au. Y pillar los datos de facturación. Ah, pillines. Los datos. Como Facebook, Google… eh. Las administraciones quieren los datos, pero ellas no sueltan los suyos. Con cuentagotas. Pocos y tarde. Ellas cobran, multan, embargan… pero pagan tarde. Y, cuando lo hacen, la pyme y el autónomo ya han perecido. Solo aguanta la corporación a la que se le permite, por aquello de demasiado grande para caer, o por lo que sea maquillar las cuentas. ¿Algo de este sistema ineficiente y putrefacto (a Buñuel ya no lo nombran) podría cambiar o arreglarse con las elecciones? Cuando lo sepamos ya no estaremos.
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(Heraldo de Aragón, ayer)

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