Si lo coges, mueres. Si no lo coges, también. Mueres por no haber aceptado la llamada que te mata. Mueres por preguntar ¿diga? sabiendo quién es y que quiere tu vida última, el hilo final recién exprimido. Mueres si apagas el teléfono o lo dejas en modo avión o lo tiras por un barranco para no oírlo más mueres por no estar y si no es la llamada de la muerte y es una llamada cualquiera, quizá un error, la salvación, el azar, el rescate, acaso el Juicio Final adelantado o alguien que contra toda estadística simplemente contesta a una ya improbable llamada tuya anterior. Mueres así cada vez que suena y el sonido te mata aunque lo cambies que no lo cambias porque para qué ya has probado todas las combinaciones mágicas pero el sonido es indiferente al que llama que es una maquina ya a veces una persona o eso cree ella una persona que a su vez ya murió hace tanto que ni lo puede recordar por eso mueres cojas o no porque la llamada llega directamente desde la misma muerte mueres.
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N O V E L A "Nadie y nada"
C U E N T O S "Familias raras"
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