“Sí, sí”

Rajoy ha dicho sí. Rodeado por periodistas que tal vez nunca lo habían visto en persona carnal, libre de plasma, a busto exento, a pecho abierto en 3D, el presidente ha dicho que haría algún cambio.

Ante la pregunta de si el cambio sería en el Gobierno y en el partido, Rajoy ha dicho “Sí, sí”. La primera interpretación ha sido que se refería a Sisí emperatriz. Con ese matiz los mercados se han animado. Aunque también podía significar algo enigmático, como la doble pregunta del primer pseudoreferéndum catalán.

Pero el presidente ha añadido “Ya he dicho mucho”. Y esa locuacidad ha desatado de nuevo el micropánico. Excusatio non petita, etc. Los cados de augures globales han metido esa frase en la capoladora digital, a ver qué respondía el algoritmo. Pero como la NSA está out, no ha habido respuesta. La prima subió un pelín.

La cosa se complicó cuando en Zaragoza, que clava la tendencia media hispánica, próximos ediles se sentaron a negociar el poltrón municipal en chancletas en medio de la Plaza del Pilar. Los mercados recelaban de un Occupy Wall Street maño. Hubo que mandar un guasap a las cancillerías explicando que aquí eso es normal, incluso más que normal. En Zaragoza no se ha silbado desde que Felipe II hizo aquello.

Por volver al futuro, lo que va a hacer Rajoy (esto es una exclusiva, incluso para el propio Rajoy) es poner al frente de su gobierno (y de sí mismo) a Manuel Pizarro, que es el único que entiende cómo funciona el mundo global, que sabe hablar a la nación con claridad y que puede refundar el PP en 24 horas: con estas dos líneas ya suben las bolsas y se aplaza la Gloriosa.

(Columna en Heraldo de Aragón de ayer)

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