No se puede no ser global porque las compañías que nos dirigen son globales. Nos dirigen, nos manejan. Como siempre ha sido. Pero antes el control era más remoto. Ahora están dentro de nuestra alma. Antes llegaban a través de la publicidad. Ahora llegan a través de nuestro interior, su software es nuestro software; su software somos nosotros.
Las telecos, que ponen el medio a cambio de dinero, están celosas porque ven que el dinero es un instrumento antiguo, de la era anterior. Son modelos de negocio que no rozan el alma, los sueños de las personas, el software íntimo, las relaciones, las búsquedas, la vida entera. Las telecos comprenden que ningún cliente puede identificarse con ellas, ser ellas, mientras que Google y Facebook son la esencia misma de las personas.
