Se puede aprovechar este periodo de forcejeo electoral para acordar cosas para el futuro. Ya que, según las previsiones, tendrán que ejercer la cordura, pactar, negociar y estar bien avenidos, es bueno avanzar algo. La propuesta es que los candidatos, los partidos, firmen esto ya: que las cuentas de cada institución se gestionen en una web abierta y pública que refleje los movimientos en tiempo real. Ingresos, gastos, créditos; a quién se ingresa, o de quién se recibe; y en concepto de qué. Con la mayor claridad. A efectos prácticos: un listado que se actualiza por minutos y un archivo, permanente e inalterable, que se pueda consultar desde el móvil. Esta práctica elemental sería útil, en primer lugar, para los propios administradores, ya que les permitiría ver a todos lo mismo. Sería beneficioso para los políticos con cargo, que podrían seguir su gestión hasta el último céntimo; para la oposición, por lo mismo. Y para la ciudadanía, que podría hacerse una idea en general y podría, en particular, seguir sus cuentas. Un funcionario o un proveedor podría ver cuándo le ingresan la nómina y así sabría cuánto tarda el banco x en trasladarla a su cuenta, por ejemplo. El ciudadano ya no puede estar más tiempo al final de una cadena de misterios. El gestor no puede seguir diciendo que no sabía nada. No hay problema técnico. Es una decisión política. La tecnología más tonta hace eso sin pestañear. Se podría firmar ya. Seguro que todos los candidatos están de acuerdo en una medida tan saludable que aumenta la eficiencia y reduce la tentación. Eso daría credibilidad al sistema. Hasta se podría hacer ya antes de las elecciones.
(Columna de hoy en Heraldo de Aragón)
