En su origen este inicio sitúa la acción en la duplicadora de cerebros abandonada, junto a un apartadero de trenes radiactivos, en un remoto Teruel. Antes fue una finca de caza que al parecer estuvo reservada a personajes importantes de las cortes y gobiernos de Europa.
(Algunos accedieron a donar el contenido de sus cerebros de entonces, con la condición de que las copias -muy rudimentarias- se combinaran en un único contenedor: la idea era crear un megacerebro compuesto por las conciencias de aquellas personalidades. El proyecto BrainTeruel era secreto. Ahora ha salido a la luz por casualidad. De tan secreto, se olvidó y la máquina en la que rulaba aquel engendro ha permanecido apagada durante quince años (en tiempo habitual de la época))
Estas actualizaciones no han sido verificadas. Son automáticas o son recuerdos autoinjertados. Si la máquina pudo reiniciarse sola todo lo que ocurre está dentro de ella.
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