Parece que hay alguna actividad en el Congreso. El falso documental sobre el 23F nos ha recordado ese edificio y sus supuestas funciones. Hasta hay un gobierno allá en lo alto de los telediarios. Todo es un poco documental falso. Cien euros es la frase mágica del presidente para esta temporada. Aparte de la utilidad de la oferta y de sus letras pequeñas, lo que importa es el impacto emocional de la frase: 100 euros. Lo tiene todo. Se puede decir que Rajoy, una vez alcanzado ese titular, ya no necesitaba decir nada más. La ceremonia, y la convocatoria, y hasta el Congreso, exigen fingir una refriega, escenificar un lance de dignidades y méritos, recriminarse, gallear. Pero lo importante, lo que queda entre los espumarajos de los días, es la frase que llevará a Rajoy a los altares patrios: 100 euros. Es un exitazo de concisión y poesía, letras y números. Cifras y letras. La palabra “euros” ya va a misa. De hecho, el gobierno hubiera triunfado sin necesidad de poner el 100. Con decir “euros” España y sus estados asociados ya se hubieran relamido y reconfortado. Euros. Euros. Euros. No hay nada igual. Ya sabemos que detrás del titular de la rebaja de la cotización de la SS habrá todo un BOE de letra pequeña; ya sabemos que todo lo que emana del Estado está redactado por los mismos que urdieron las preferentes y otras trampas succionadoras. Pero el titular es genial: 100 euros. Lo demás es mera realidad. Aunque Moddy’s nos ha indultado un poco, casi medio país vive fuera de estos paripés congresuales. Casi medio país vive o desvive fuera del BOE, que es una segadora. Por el bien de todos, ojalá que este lema funcione.
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Columna en Heraldo de Aragón
