En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«El que viene de arriba está por encima de todos: el que es de la tierra, es de la tierra y habla de la tierra.
El que viene del cielo, da testimonio de lo que ha visto y oído, y su testimonio nadie lo acepta.
El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.
Porque aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, porque da el Espíritu sin medida.
El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en su mano.
El que cree en el Hijo tiene vida eterna; el que rehusa creer en el Hijo, no verá la vida, sino que la cólera de Dios permanece sobre él».
