“Agua y cielo” me hace recordar la suerte de tanta gente que nos hemos criado en los pueblos y la relación tan cercana y entrañable que hemos tenido con nuestros abuelos; eso no nos lo va a quitar nadie. Eran sabios…y sin viajar…
He disfrutado mucho leyendo la novela. Me ha mantenido intrigada hasta la última página, y aún después.
Me ha sorprendido tanto el final, que todavía conservo el suspense.
