Miguel y Víctor, amigos íntimos en su infancia, no habían vuelto a saber el uno del otro desde entonces. Miguel colaboró en “Lo mejor de Zaragoza” y, cuando leyó el libro, encontró, cercana a su firma, la de su mejor amigo del colegio. Enseguida se puso en contacto con los nosotros para averiguar de qué modo podía localizarlo. Quien escribía en el libro no era su amigo Víctor, sino un tío suyo con el mismo nombre y apellido. El tío nos facilitó las señas del sobrino y Miguel pudo llamarlo por teléfono. Ya han quedado. Y nosotros nos sentimos muy felices de haber contribuido a este encuentro.
(Más sobre el libro).
N O V E L A "Nadie y nada"
C U E N T O S "Familias raras"
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