Recortes en colores
El Grito sale a menudo. Es un icono de nuestro tiempo. Hace poco lo robaron, y reapareció. Los ladrones lo usaban como mesa. Los jugadores de cartas, vendido hace poco a un jeque omarí o catarí, podrían estar jugando sobre el grito de Munch. MunchGrito. Hay cuatro versiones. El fondo perturba: el grito inaudible peta el paisaje, bucólico fukushimático. El Grito está más vivo que nunca. Mantas y policías. Corán afgano en llamas. Matemáticas materializándose en el mercado, el chisporroteo de las fórmulas. Las nubes de Munch llevan ya demasiados datos.

