http://www.iglesiaviva.org/248/248-50-PAGINA.pdf
La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de
plomo para el innovador, es la materia inerte en la que a menudo se
ahogan los entusiasmos más brillantes
(…)
“Los destinos de una época son
manipulados según visiones estrechas, objetivos inmediatos, ambiciones y pasiones
personales de pequeños grupos activos, y la masa de los hombres ignora, porque no
se preocupa. Pero los hechos que han madurado llegan a confluir; pero la tela tejida en
la sombra llega a buen término: y entonces parece ser la fatalidad la que lo arrolla todo
y a todos, parece que la historia no sea más que un enorme fenómeno natural, una
erupción, un terremoto, del que son víctimas todos, quien quería y quien no quería,
quien lo sabía y quien no lo sabía, quien había estado activo y quien era indiferente.
Y este último se irrita, querría escaparse de las consecuencias, querría dejar claro que él
no quería, que él no es el responsable”
