A medida que les informan de cómo es la realidad las élites que gobiernan van cambiando el discurso: ahora Cameron en Gran Bretaña. Pero quizá esas declaraciones ya no lleguen a tiempo. Las declaraciones tardan demasiado en alcanzar a la realidad. Y es posible que la información que les entregan esté muy desactualizada. Los gobiernos han tardado demasiado en admitir -o en sospechar- que la velocidad de los procesos es vertiginosa (el caso español ha sido espectacular, pero no único). Los procesos de los mercados son los más visibles, al menos hasta que estalla un motín. Hay muchas manifestaciones que son ensayos de motines. Esa velocidad puede estar empujando por cualquier frente. Las líneas de defensa de la sociedad se desmoronan más deprisa de lo que perciben los gobiernos, entre otras cosas porque la sociedad tampoco querría admitir que la grieta crece más deprisa cada día, cada hora. Y no lo reconoce.
N O V E L A "Nadie y nada"
C U E N T O S "Familias raras"
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