5-8-11 Estos vídeos de las cargas policiales dan ganas de ir a Madrid. Este sincronizado ballet entre los indignados y los antidisturbios es el mejor reclamo para una gran ciudad. Son todos tan cuidadosos, tan educados. Pegan con delicadeza, entre un bosque de cámaras y vídeos, con cuidado de no romper nada. Los guardias de antes se ensañaban a mala idea, como algunos maestros o curas de la época, cuando la miseria era tan genérica como ahora el adsl. Pensábamos que la globalización imponía modas, y lo que imponía era modales.
Con alguna excepción, estas contradanzas de Madrid reflejan cuánto ha evolucionado España hacia la civilización y la cordialidad. Quizá es por la conciencia de que todo, siempre, está siendo grabado, documentado en la red, donde se quedará y se copiará indefinidamente (o por preservar el iPhone de los golpes). Hasta para patear a un joven tienen que hacer los polis un corro vergonzante, un biombo humano, más simbólico que otra cosa porque, como vemos, todo se registra y se youtubiza.
Estas grabaciones son el mejor marketing para una capital. Madrid, donde se desafía al mundo con las manos abiertas. Madrid es donde hay que estar. En este verano apasionante y desesperado, quizá el último del mundo antiguo actual, las terrazas de Madrid fascinan más que nunca. Quizá por eso la autoridad no explica por qué ha sacado tantos policías a tomar las calles: es puro marquetin.
Ese gentío deambulante (¡zombies!) ha encontrado una forma barata de hacer historia y vivir un verano inolvidable. Algo fabuloso que contar. Un supercontenido para exportar al mundo y para solaz de los nietos, algunos de los cuales quizá salgan de estos rigodones.
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Act: Los indignados regraesan a Sol sin que la policía intervenga. EP
