Tanto pedir elecciones, las proclama y los mercados ni se inmutan.
El poder lo maneja Moody’s.
Lo primero que tiene que hacer Rajoy es hablar con Moddy’s.
Como ganador anunciado, el señor Rajoy gobierna desde esta tarde.
Así pues, su primera misión consiste en que la agencia de rating retire el preaviso de que va a rebajar la calificación de la deuda española.
Al ir todo tan rápido, Rajoy ya gobierna in pectore, signifique lo que signifique esa expresión.
A Moddy’s y sus malvadas compañeras, el simbolismo de la fecha les da igual.
El mundo está seducido por el fabuloso tour de force de Obama para ampliar la deuda. China está de los nervios. Es una jugada maestra de suspense: una auténtica story. Nadie como USA para guionizar el caos.
Esta agonística del Congreso USA es una vindicación de la política, una forma desesperada de llamar la atención (de los mercados, pues no hay nada más). Obama pide a los votantes que tuiteen a sus rivales.
Pero es bastante irrelevante lo que haga la Casa Blanca. Hasta ahora lo ha sido, y ahora apenas tiene dinero (Apple tiene más líquido que el gobierno, lo que da una idea de la salud del sistema americano, que hace flipar al mundo con sus gadgets: parte del éxito del iPhone se debe a lo que pesa, pues evoca a una pistola).
Rajoy ya gobierna de facto, lo que significa que enseguida dirigirá una llamada a la ciudadanía para pedirle que tuitee piedad ante las agencias.
Ahora él debe sustituir a esa mujer heroica que cada mañana ha salido a enfrentarse a los veredictos del mercado sin desfallecer.
