La única función del debate es demostrar que unos y otros siguen ahí. Que la televisión testifique que no se han fugado. Por ello, lo que han de hacer es comportarse como si fueran ellos mismos. Que nadie pueda pensar que han dejado unos dobles para sustituirles en esta ceremonia que es un ritual hueco.
Para que tuviera algún interés los discursos debería impartirlos el presidente del Banco Mundial, el del FMI o, mejor, un representante de los mercados.
Salen al hemiciclo, perfecatmente legitimados y ectoplasmizados, representando un mundo que ya hace años que no decide nada. Hasta la ley Sinde, que no se aplica por desidia, tuvieron que dictarla de USA y filtrarla a Wikileaks, que es el BOE de Estados Unidos.
Las operadoras han mandado en todo, las eléctricas en lo suyo, las constructoras en general y los bancos en lo importante. Hasta que pasó lo de Lehman Brothers, el Gobierno dijo que todo iba ok y tuvo que venir Merkel -¡y hasta Obama!- a gobernar por sms y por teléfono. Una y otro, a su vez, actuando como meros mandados de los mercados, jefes de sucursal.
Así que esta infografía decadente parece hoy más inservible que nunca. El distraido televidente que haya equivocado la tecla habrá creído ver una pieza de archivo porque, de nuevo, hemos salido de la crisis, creceremos pronto al 1,5% y todo eso. Qué guay.
N O V E L A "Nadie y nada"
C U E N T O S "Familias raras"
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